Juan Ángel Vaquerizo: "Debemos ser conscientes de la importancia del papel que jugamos a la hora de acercar la ciencia a los ciudadanos"

Juan Ángel Vaquerizo:

Hoy les presento a otro miembro del Comité Científico del XXIII CEA. Su nombre es Juan Ángel Vaquerizo y es un gran divulgador científico muy implicado en la enseñanza de la astronomía. Juan Ángel coordina el proyecto PARTNeR desde el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) haciendo llegar la radioastronomía a los centros escolares de toda España. Además, Juan Ángel es otro habitual de los eventos de divulgación científica.

Conocí a Juan Ángel en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, la que será sede del XXIII CEA. Él ofreció una ponencia y ahí supe que trabajaba en el mismo sitio que yo, lo que ocurría es que él solía trabajar en las instalaciones de Villafranca. A raíz de la creación de la Unidad de Cultura Científica del Centro de Astrobiología, sus visitas fueron mucho más frecuentes. Hemos coincidido en muchos eventos, aunque el que más solemos recordar -por varios motivos- es el viaje a Pekín para asistir al CAP (Communicationg Astronomy with the Public) de 2011. Ahora, diez años después, somos muy buenos amigos y para mí es un placer poder entrevistarlo. ¡Que disfruten de la entrevista!

Usted trabaja en el Centro de Astrobiología. Uno de sus cometidos se centra en el proyecto PARTNeR donde un grupo de alumnos puede controlar un radiotelescopio de la Red de Espacio Profundo de la NASA en Robledo de Chavela (Madrid). ¿Cómo surgió este proyecto?

En el año 2001, una de las antenas del MDSCC (Madrid Deep Space Communications Complex) de NASA en Robledo de Chavela, la DSS-61, dejó de utilizarse para el seguimiento de misiones espaciales y, en lugar de ser desmantelada, se decidió que fuera utilizada con fines educativos mediante un acuerdo entre NASA y el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), siguiendo al precedente del proyecto GAVRT creado en Estados Unidos en 1997, que utiliza la antena DSS-12 del complejo de NASA en Goldstone.

La antena fue modificada para convertirla en un radiotelescopio, siendo posible desde 2004 el acceso y control remoto para realizar observaciones radioastronómicas con estudiantes. Así surgió el proyecto PARTNeR: Proyecto Académico con el Radio Telescopio de NASA en Robledo. Este proyecto permite a los estudiantes usar el mismo tipo de antena que utilizan los radioastrónomos profesionales, lo que contribuye de forma notable a que conozcan de primera mano los fundamentos de una investigación radioastronómica.

A nivel observacional, ¿qué es lo que más suele llamar la atención a los alumnos que utilizan el radiotelescopio de PARTNeR?

Según los comentarios de los propios estudiantes, lo que más llama su atención es que algunas de las fuentes que observan, concretamente algunos cuásares, son objetos tremendamente lejanos por lo que la luz captada por la antena ha empleado miles de millones de años en recorrer la distancia que nos separa.

Les sorprende enormemente que seamos capaces de captar la luz procedente de objetos que están a más de 5.000 millones de años luz de la Tierra, ¡una luz que fue emitida antes de que existiera el Sistema Solar! Otro aspecto muy valorado por ellos es que durante las observaciones actúan como lo harían los radioastrónomos profesionales, lo que les permite valorar la importancia de tomar correctamente los datos y su significancia científica.

La radioastronomía se asocia a grandes telescopios y a grandes instalaciones. ¿Cómo puede un astrónomo aficionado hacer radioastronomía?

Además de la posibilidad de realizar observaciones remotas utilizando radiotelescopios educativos como el del proyecto PARTNeR, los astrónomos aficionados tienen otra alternativa. La radioastronomía, a nivel técnico, ha ido siempre de la mano de los avances en las telecomunicaciones. En concreto, en el campo amateur hay un filón en el mundo de los radioaficionados. Sus conocimientos técnicos les capacitan perfectamente para realizar investigaciones radioastronómicas mediante la adaptación de receptores inicialmente diseñados para radiocomunicaciones con el objetivo de alcanzar las sensibilidades necesarias para captar la emisión de radiofuentes estelares.

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Antena con la que se realizan las observaciones del proyecto PARTNeR || Créditos: CAB/INTA/NASA.

Del mismo modo que un astrónomo aficionado puede convertirse en un experto en el diseño y construcción de telescopios ópticos, un radioaficionado puede convertirse en un experto en el diseño y construcción tanto de antenas como de receptores de radiofrecuencia.

Antes de incorporarse al Centro de Astrobiología usted fue profesor. ¿Qué habilidades obtenidas de la docencia le hacen ser un mejor divulgador científico?

Una de las sensaciones que he conservado de mi época docente ahora que me dedico a la divulgación científica es la responsabilidad de la tarea de transmitir conocimiento. Tanto en la actividad docente como en la divulgadora, influimos en muchos aspectos en las personas con las que interactuamos, así que debemos ser conscientes de la importancia del papel que jugamos a la hora de acercar la ciencia a los ciudadanos y aumentar la cultura científica de la sociedad.

Considero que mis dos vocaciones, científica y docente, han sido claves en el desarrollo de las habilidades necesarias como divulgador: transmitir conocimiento de manera comprensible, inspirar en los jóvenes el interés por la ciencia y desafiarles a desarrollar su espíritu crítico.

A raíz de la certificación Starlight se ha creado el Parque Astronómico “Serranía de Cuenca”. ¿Por qué cree que es beneficioso que se haya certificado esta zona como Destino Turístico Astronómico?

La certificación Starlight acredita lugares que poseen una excelente calidad de cielo y favorece su protección y conservación. Debido precisamente a la calidad del cielo, son espacios que incorporan la observación del firmamento como parte de su patrimonio natural, paisajístico, cultural y también científico. Se fomenta con ello el denominado “Turismo astronómico”, que aúna ciencia y turismo, y aprovecha la astronomía y la visión del firmamento como nueva herramienta para un turismo sostenible.

XXIII CEA

Precisamente por todo esto, la creación del Parque Astronómico “Serranía de Cuenca” a raíz de la reciente certificación Starlight permitirá preservar ese espacio para el disfrute, no solo de su firmamento, sino de todo el entorno natural y paisajístico. En definitiva, se trata de una excelente iniciativa que, además de los beneficios económicos que reportará, permitirá conservar los cielos oscuros como riqueza natural y patrimonio cultural.

Pertenece a ApEA (Asociación para la Enseñanza de la Astronomía) ¿Cuál es el objetivo de esta asociación?

El objetivo prioritario de la ApEA es servir de espacio de encuentro y cooperación entre todas aquellas personas que se dedican en mayor o menor medida a la enseñanza de la astronomía, ya sea en el ámbito educativo formal -en todos sus niveles-, o también en el ámbito no formal de los Planetarios, Museos de la Ciencia u otras entidades, públicas o privadas, que se dedican a la divulgación de la astronomía y que con tanto éxito hemos visto proliferar en España en las últimas décadas.

Uno de los pilares del XXIII CEA serán los observatorios virtuales. En el Centro de Astrobiologia se encuentra el Observatorio Virtual de España (SVO). ¿Cómo puede utilizar el astrónomo aficionado este recurso?

El Observatorio Virtual es una iniciativa internacional que surgió hacia el año 2000 y en la que España participa desde 2004 a través del Centro de Astrobiología. Tiene como principal objetivo rentabilizar la utilización de grandes volúmenes de datos astronómicos, y para ello desarrolla herramientas de análisis que garanticen su perdurabilidad y permitan un fácil acceso a los mismos.

El Observatorio Virtual está abriendo nuevas vías para explotar la ingente cantidad de datos proporcionados por el creciente número de telescopios, tanto espaciales como basados en tierra, así como los aportados por las simulaciones por ordenador. El análisis de estos datos puede llevar a nuevos descubrimientos. Se trata de una potente herramienta que los científicos tienen a su disposición y que, del mismo modo, puede servir a la comunidad de astrónomos aficionados para ampliar, profundizar y mejorar sus investigaciones. Por este motivo me parece un gran acierto que sea uno de los pilares de la reunión, pues se trata de un campo muy interesante que sin duda ayudará a la astronomía amateur.

Recientemente ha asistido al CAP (Communicating Astronomy with the Public), uno de los actos más importantes de divulgación de la astronomía a nivel mundial organizado por la IAU (Unión Astronómica Internacional). ¿Qué destacaría de este CAP y cómo ve a España en lo que a divulgación de la astronomía se refiere?

A este importante congreso han asistido más de 400 personas de 53 países diferentes, lo que da una medida de la gran cantidad de países que están implicados en comunicar, divulgar y enseñar astronomía. España cuenta con importantes observatorios astronómicos, algunos de ellos entre los más importantes del mundo; y cuenta con el telescopio óptico e infrarrojo más grande del mundo, el GTC (Gran Telescopio Canarias) con un espejo principal segmentado de 10,4 metros.

Duque Vaquerizo

Juan Ángel Vaquerizo junto a Pedro Duque en la emisión del programa Onda Marciana || Créditos: Espacio Fundación Telefónica.

España cuenta también con prestigiosos centros de investigación y un gran número de departamentos universitarios dedicados a la investigación astrofísica. Todo esto ha favorecido que la divulgación de la astronomía esté muy bien implantada como actividad en nuestro país, con excelentes profesionales de reconocido prestigio, incluso a nivel internacional. A pesar de ello, al igual que le ocurre a la investigación, la divulgación científica debería contar con mayores recursos y con un decidido apoyo institucional que ayudara a eliminar la precariedad laboral y apostara firmemente por la profesionalización de la actividad divulgadora.

¿Cuándo comenzó su interés por la ciencia?

Creo que siempre he sentido interés por los temas científicos, primero con las lecturas de obras de ciencia ficción de Julio Verne; después con los programas de televisión clásicos de ciencia como Cosmos o El hombre y la tierra. El que terminara estudiando Física en la universidad fue el resultado de ese pasado ligado a la curiosidad.

¿Cuál ha sido para usted el científico más relevante de la historia y por qué?

Elegir a uno por encima de los demás me parece una tarea difícil, sobre todo sabiendo que la ciencia es un esfuerzo colectivo. Pero sí que es verdad que a lo largo de la historia de la ciencia ha habido mentes geniales, brillantes y maravillosas que han empujado las fronteras del conocimiento de un modo increíble y que tuvieron la osadía de proponer nuevas ideas en contra de las corrientes de pensamiento establecidas, con la certeza de saberse en lo cierto a pesar de todo.

Muchos nombres me vienen a la cabeza: Hipatia, Copérnico, Galileo, Newton, Gauss, Darwin, Wegener, Planck, Marie Curie, Heisenberg, Einstein, Hubble, Weinberg, Rubin o Hawking. De todos ellos, me quedaría con tres: Copérnico, Newton y Einstein.

¿Qué es lo más valioso de un astrónomo aficionado?

En mi opinión, yo creo que por encima de todo, la motivación. También añadiría que se trata de un colectivo que hace valiosísimas aportaciones a la comunidad científica en aquellos campos de estudio en los que los observatorios astronómicos profesionales ya no dedican tantos recursos. Los astrónomos aficionados acrisolan la esencia de los astrónomos de antaño, que pasaban largas noches observando el cielo estrellado, con los astrónomos y astrofísicos actuales, que utilizan las grandes instalaciones científicas para estudiar el universo.

El XXIII CEA es una reunión de astrónomos aficionados al que pueden asistir todo tipo de personas que sientan cualquier tipo de interés por la Astronomía. ¿Qué argumento le daría al que todavía tenga dudas de asistir?

Yo diría que se trata de una reunión a la que se asiste para disfrutar la afición por la astronomía. Es una reunión abierta en la que se comparte el interés y los conocimientos astronómicos. Pero por encima de todo, se comparte la afición por observar el firmamento y por preservar para las próximas generaciones ese bien común que es el disfrute de la contemplación del cielo estrellado. ¡Yo no me lo pienso perder!

Juan Ángel Vaquerizo nació en Madrid en 1967, es astrofísico, divulgador científico y trabaja en la Unidad de Cultura Científica del Centro de Astrobiología.

Antonio Pérez Verde
Responsable de Comunicación del XXIII CEA

Imagen de cabecera

Créditos: Ateneu de Maó.

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