Juan Fabregat: "Es una tarea imprescindible el encontrar y proteger los pocos parajes de cielo oscuro que nos van quedando"

Juan Fabregat:

Hoy les traigo una nueva entrevista protagonizada por uno de los miembros del Comité Científico del XXIII CEA. Se trata de Juan Fabregat, catedrático de Astronomía en la Universidad de Valencia y presidente de la Comision de Investigación y Ciencia de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia. Es experto en el estudio de la estructura y evolución de las estrellas masivas, de los cúmulos estelares jóvenes y de la estructura de la Galaxia. Su dilatada experiencia tanto en el campo divulgativo como científico hacen de él un pilar fundamental en el Comité Científico del XXIII CEA.

Recuerdo que la primera vez que coincidí con Juan fue en el Observatorio Astronómico Hispano-Alemán de Calar Alto (Almería). Él estaba allí con sus alumnos realizando prácticas con uno de los grandes telescopios de aquellas instalaciones. Recientemente volvimos a coincidir en Cuenca durante la reunión de coordinación entre lo miembros de los comités Organizador y Científico del XXIII CEA. También ha visitado la ciudad conquense como ponente del Ciclo de Conferencias “La Diversidad de la Astonomía” que organiza AstroCuenca. Y ahora, les dejo con la entrevista. ¡Que la disfruten!

Recientemente la Serranía de Cuenca fue declarada como Destino Turístico Astronómico por la Fundación Starlight. ¿Qué opinión tiene del turismo astronómico?

Tengo una opinión muy favorable. Es una actividad que recomiendo a todo el mundo para que la practique, y a quien esté en su mano que la potencie. La contemplación del cielo oscuro es una maravilla que nos ofrece la naturaleza, y que cada vez es más difícil de encontrar y disfrutar. Durante toda la historia de la humanidad el cielo no hacía falta buscarlo, estaba siempre ahí, ya fuese en el campo, en la montaña o en el centro de las ciudades. Pero en nuestros días, debido al abuso insensato y a la mala planificación de la iluminación artificial, cada vez hay más personas que no han visto nunca el cielo. Es una tarea imprescindible el encontrar y proteger los pocos parajes de cielo oscuro que nos van quedando.

En su labor científica y docente seguro que ha visitado grandes instalaciones que gozan de grandes cielos oscuros. ¿Cuál ha sido el cielo más espectacular que ha visitado?

Efectivamente he tenido la fortuna de visitar muchos observatorios con cielos excepcionales. Uno de los primeros que visité, y del que guardo un extraordinario recuerdo, no está muy lejos de nosotros: es el del Pic du Midi, en los Pirineos franceses. Sus estadísticas de buen cielo quizá no puedan competir con las de los grandes observatorios en las Islas Canarias, en Hawaii o en los Andes. Pero cuando uno tiene la fortuna de estar allí en una buena noche el espectáculo al que asiste es verdaderamente inolvidable. Guardo también muy buen recuerdo de la primera vez que pude contemplar el cielo austral, en el Observatorio de Sutherland en Sudáfrica.

Recientemente, gracias a mejoras en grandes telescopios como el VLT y también a las nuevas grandes infraestructuras como ALMA podemos saber más sobre los inicios de los cúmulos estelares aventurándonos en su infancia. ¿Qué incógnitas quedan por revelar de estos jóvenes cúmulos?

El estudio de los cúmulos estelares jóvenes es fundamental pare entender los procesos de formación de las estrellas y los planetas. En líneas generales, estos procesos ya se conocen y se entienden. Pero queda aún mucho por descubrir en cuanto a sus detalles, y muchas preguntas fundamentales aún por resolver. Por ejemplo: ¿cuál es la masa máxima con la que se puede formar una estrella? O bien, yendo al extremo contrario, ¿es posible la formación de objetos aislados de masa planetaria a partir de la contracción de una nube de gas? Las grandes infraestructuras a las que se refiere la pregunta sin duda nos ayudarán a resolver estos enigmas.

juan fabregat m13

Uno de los cúmulos estelares más conocidos es el de M13 en la constelación de Hércules || Créditos: Esteban García / AstroCuenca.

Ha impartido más de un centenar de conferencias de divulgación científica. Seguro que en más de una ocasión le han sorprendido con algunas preguntas inesperadas. ¿Cuáles recuerda?

Pues sí, en más de una ocasión. Por poner un ejemplo reciente, me quedé verdaderamente impresionado cuando una adolescente me pregunto por las condiciones de observabilidad de la radiación de Hawking de los agujeros negros.

Usted es experto en evolución de estrellas masivas. Estas estrellas dan lugar a uno de los eventos que más llama la atención entre los astrónomos aficionados: las supernovas. Como bien sabrá, el año pasado una de las palabras científicas más buscada fue la de “kilonova” a raiz de la detección de ondas gravitacionales asociadas a un evento visible. ¿Qué diferencias hay entre una supernova y una kilonova?

La kilonova es un término recientemente acuñado, que hace referencia a la coalescencia de dos estrellas de neutrones, o de una estrella de neutrones y un agujero negro, que formaban parte de un sistema binario y que se unen fusionándose en un solo objeto. Este proceso genera la emisión de ondas gravitacionales y de radiación electromagnética, pudiéndose observar en diferentes rangos del espectro electromagnético. El fenómeno de la kilonova es diferente al de la supernova. Éste último se refiere a la explosión con la cual finaliza la vida de las estrellas más masivas, o también a la explosión de una estrella enana blanca cuando es desestabilizada por el aporte de materia que le proporciona una estrella compañera en un sistema binario.

Gracias a la tecnología y al “2.0”, el ciudadano puede contribuir en ciertas investigaciones científicas en lo que se conoce como “Ciencia Ciudadana”. ¿Qué proyectos cree que son más susceptibles de aplicar esta nueva técnica?

Hay muchos proyectos susceptibles de despertar el interés de los ciudadanos científicos. Todo depende de la habilidad de los investigadores que los proponen, y de su capacidad para ofrecer una ciencia atractiva y una herramienta sencilla y amigable.

juan fabregat

Muchos de los asistentes al XXIII CEA, por no decir la mayoría,son consumidores de divulgación científica. Vayamos al otro lado: ¿qué requisitos debe cumplir un gran divulgador científico?

La respuesta a esta pregunta es compleja, y depende del ámbito que queramos atribuir a la divulgación científica. En efecto, los asistentes al XXIII CEA, y quienes asisten regularmente a charlas de divulgación, son personas con un interés científico ya consolidado. En este caso la función de la divulgación es ampliar el conocimiento y mantener y potenciar ese interés que ya existe. Los requisitos que debe cumplir el divulgador son, en primer lugar, un conocimiento sólido del tema que presenta, y en segundo pero no menos importante, poseer la capacidad de explicar términos y conceptos complejos en un lenguaje sencillo y asequible, y si es posible también una capacidad de transmitir emoción por el conocimiento que presenta. Por otra parte, también es función de la divulgación el aumentar la cultura científica de la sociedad, despertando el interés por la ciencia en personas que no lo tienen previamente. Aquí la tarea es mucho más compleja, y haría falta escribir muchas líneas, incluso páginas, para tratar de esbozar una respuesta medianamente satisfactoria.

Los observatorios virtuales van a tener un papel protagonista en el XXIII CEA. ¿Qué es un observatorio virtual y cuál es su potencial?

Un observatorio virtual es una herramienta, o un conjunto de herramientas informáticas, que nos permiten acceder a grandes bases de datos astronómicos. Su potencial es enorme, ya que hoy en día existe una cantidad ingente de datos obtenidos por los grandes observatorios en tierra y en el espacio, que pueden ser utilizados por los investigadores, tanto profesionales como aficionados, para sus estudios. Actualmente existe un gran proyecto, el Observatorio Virtual Internacional, del que forma parte el Observatorio Virtual Español, que permite explorar de forma sencilla un gran número de bases de datos astronómicos de diferentes tipos, y acceder a los datos de interés de cada uno en un formato normalizado que los hace compatibles entre ellos.

¿Cuándo comenzó su interés por la ciencia?

Hasta donde alcanza mi memoria siempre he tenido interés por conocer, y por entender la naturaleza y el mundo que me rodea. De adolescente despertó mi curiosidad el realismo fantástico, que alcanzó mucha popularidad en los años 70, y leía con verdadera fruición los libros de Erich von Däniken, Pauwels y Bergier, y otros autores del género, que me resultaban fascinantes. Al madurar intelectualmente mi interés fue evolucionando desde las explicaciones fantásticas hacia el pensamiento racional y científico. Tuvo mucha influencia en mi formación el ingresar, a los 15 años, en la Asociación Valenciana de Astronomía, donde pude conocer a jóvenes de mi edad con quienes compartir ese interés naciente por la Astronomía y la ciencia en general. Algunos de ellos se siguen contando en la actualidad entre mis mejores amigos.

J_Fabregat

Juan Fabregat en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia || Créditos: J. Fabregat.

¿Cuál ha sido para usted el científico más relevante de la historia y por qué?

En mi opinión ha sido Isaac Newton, porque estableció los fundamentos de la ciencia moderna, la ciencia experimental, que ha sido uno de los pilares en los que se ha sustentado el gran desarrollo científico y tecnológico de la humanidad en los últimos trescientos años.

¿Qué es lo más valioso de un astrónomo aficionado?

Los más valioso es su libertad de acción y de elección. El astrónomo profesional debe orientar su actividad hacia la consolidación y el progreso de su carrera profesional, y esto supone en ocasiones importantes restricciones a esa libertad de acción y elección a la que me he referido. El aficionado puede elegir sin restricciones el tema que más le gusta o le interesa, y gestionar libremente el tiempo que le dedica. Y si resulta que su interés puede ser compartido con algún astrónomo profesional, puede convertirse en un valioso colaborador del mismo.

El XXIII CEA es una reunión de astrónomos aficionados al que pueden asistir todo tipo de personas que sientan cualquier tipo de interés por la Astronomía. ¿Qué argumento le daría al que todavía tenga dudas de asistir?

La Astronomía es en la actualidad una ciencia en plena ebullición. Los avances tecnológicos están propiciando la construcción de telescopios e instrumentos cada vez más potentes para explorar el universo. Los grandes observatorios, tanto en tierra como en el espacio, nos sorprenden día a día con descubrimientos de nuevos astros y fenómenos insospechados. Participar en primera persona en la aventura de la exploración del cosmos está ya al alcance de todo el mundo, sea cual sea su formación y experiencia, a través de los numerosos y atractivos proyectos de ciencia ciudadana. Tendremos cumplida cuenta de todo esto en la XXIII CEA en Cuenca. ¿Alguien se lo quiere perder?

Juan Fabregat (Valencia, 1961) es Dr. en Ciencias Físicas y Catedrático de Astronomía de la Universidad de Valencia.

Antonio Pérez Verde
Responsable de Comunicación del XXIII CEA.

© Castilla-La Mancha Media 2019

Aviso legal - Política de Cookies - Política de Privacidad