La lavanda impulsa el desarrollo agrícola y turístico de La Alcarria

campos de lavanda la alcarria

Sara Santos Beato
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El color morado de extensos campos de lavanda ya no es exclusivo de la Provenza francesa, zona mundialmente conocida por el cultivo de esta planta aromática de la que se obtienen esencias para elaborar perfumes o cosméticos, sino que desde hace unos años la provincia de Guadalajara también se ha convertido en un referente de este cultivo que genera desarrollo turístico y también agrícola.

Cada año, el cultivo de lavanda ha ido relegando al de cereal y ya hay más de 2.500 hectáreas en las dos Castillas cubiertas por este manto morado, que en verano atrae, además, a miles de turistas que, como en la primavera del Jerte y sus cerezos en flor, acuden a disfrutar con el aroma y el espectáculo visual de la lavanda.

Un 80% del cultivo en España está en Guadalajara

Pero es en la provincia Guadalajara donde este cultivo está viviendo un auténtico boom y solamente en la zona de Almadrones-Cogollor-Brihuega se cultivan alrededor de 2.000 hectáreas, lo que supone el 80 por ciento del total cultivado de España, tal y como señala a Efe uno de los principales productores de la zona, Juan José de Lope.

El caso de Almadrones, a tan solo media hora de la capital alcarreña y a poco más de una hora de Madrid, resulta curioso y llamativo, ya que se trata de una pequeña población de Guadalajara en la que durante el invierno apenas llegan a 30 vecinos, pero en la que actualmente se cultivan 300 hectáreas de lavanda.

En toda Castilla-La Mancha, en apenas diez años, se ha multiplicado por cinco su producción, lo que ha convertido a esta comunidad autónoma en la principal productora de lavanda a nivel nacional.

Frenar la despoblación

En una de las zonas de España con mayor éxodo rural, estas plantaciones contribuyen a frenar la despoblación, ya que, además de por el incremento del turismo en los meses de verano, "por cada 100 hectáreas de lavanda, se generan seis o siete empleos durante todo el año", lo que está ayuda a que la población de la zona "no se vaya a la ciudad".

El espliego, nombre castellano con el que siempre se ha conocido a la planta en esta zona de la Alcarria, ofrece en julio su momento de máxima floración, cuando los campos de alrededor de este pequeño municipio de Guadalajara se transforman en un mar de tonos azulados y violetas y arranca el proceso de recolección.

Desde la década de los 60

Actualmente sus usos se han extendido de la industria de la perfumería, y también se utiliza para la alimentación, tanto humana como animal, en cosmética y para la higiene personal en jabones, champús, geles de ducha y para productos de limpieza.

Aunque la producción ha aumentado en los últimos años, en Guadalajara existe una larga tradición del cultivo de lavanda, porque desde los años 60 y 70, "cuando el cultivo del espliego se realizaba en los montes", esta zona de la Alcarria "ya era reconocida internacionalmente por sus aceites esenciales"

EFE | CMM

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