Unos jubilados de El Peral atemorizados por los robos en su vivienda

En la localidad conquense de El Peral, una pareja de jubilados vive en su casa sin puertas. Los ladrones las arrancaron en uno de los tres robos que han sufrido en las últimas semanas. Viven allí haciendo guardia para que no les vuelvan a robar. Los hechos han sido denunciados pero las víctimas se sienten desprotegidas.

Las huellas del tercer robo que han sufrido en su casa de El Peral son manifiestas. No sólo se han conformado con objetos transportables, sino que se han llevado tuberías, calentadores y cualquier objeto con un mínimo de valor, incluidas las puertas.

Un vecino del pueblo alertó a esta pareja de jubilados que intercalan su vida entre Madrid y el Peral que alguien les había entrado en casa.
Los ladrones entraron por la puerta principal de la finca con su vehículo y una vez allí accedieron a la casa por el tejado. Pero no lo han hecho una vez, sino que han ido volviendo una y otra vez hasta dejar la vivienda en un estado lamentable.

La lista de lo sustraído es interminable: bicicletas, televisores, microondas, calentadores, bombas de agua entre otras pertenencias.
De momento esta pareja de jubilados convive en su vivienda a falta de que les pongan una de las puertas de su casa y con la esperanza de que el deterioro no vaya a más.

Más robos sin violencia

Los robos en zonas rurales en proporción son más numerosos que en ciudades. Sin embargo, la cifra de detenidos por estos actos es menor. Resulta mucho más complicado encontrar a los autores, hasta el punto que algunos abandonan propiedades ante la impotencia de asumir una y otra vez el coste de los sustraído.

Una situación, la de robos en viviendas, que se ha visto incrementado significativamente en los últimos años, aunque ha disminuido el de número de robos con violencia un 6,7% en 2018, según fuentes del Ministerio de Interior.

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