• Miércoles 28 de Junio de 2017

El asunto sobre Rusia tambalea la Presidencia de Donald Trump en EE.UU.

La cuestión en torno a Rusia está alcanzado dimensiones muy peligrosas para el presidente de Estados Unidos.

Trump pudo haber cometido un delito de obstrucción a la justicia si, como dice el diario New York Times, presionó al exdirector del FBI para que no investigará los nexos de su exasesor de Seguridad Nacional con el Kremlin.

En la ceremonia de graduación de la Academia de la Guardia Costera, Trump ha asegurado a los cadetes que en la vida las cosas no siempre son justas: “Miren cómo me han tratado últimamente, especialmente los medios de Washington. Ningún político en la historia ha sido tratado peor o más injustamente”, ha dicho. 

Y es que la última filtración a la prensa sugiere que podría haber incurrido en un delito de obstrucción a la justicia. El rotativo neoyorquino The New York Times ha publicado un memorándum escrito por el destituido director del FBI, James Comey, según el cual el presidente le pidió que no investigará más de los contactos con Rusia de Michael Flynn, el ex asesor de seguridad de la Casa Blanca que se vio obligado a dimitir. El líder republicano en la Cámara de Representantes ha intentado echar una mano al presidente: “Es obvio que hay gente ahí fuera que quiere dañar al presidente Trump”, ha señalado.

Los demócratas piden un fiscal especial que investigue todos los flecos que tiene ya el asunto de las relaciones de Trump, su campaña y sus asesores con Rusia. Para complicar aún más las cosas el presidente Putin se ha ofrecido a entregar al Congreso la grabación del encuentro de Trump con el ministro de exteriores ruso, a quién supuestamente filtró información clasificada. El ofrecimiento del presidente ruso no ha sentado nada bien en Washington, donde nadie puede evitar las comparaciones con el escándalo del Watergate, que forzó la dimisión de Richard Nixon.

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