• Martes 17 de Octubre de 2017

Más niños obesos en el mundo pero también más personas que pasan hambre

La FAO recuerda que el mundo produce alimentos suficientes para sustentarnos a todos y sin embargo una de cada nueve personas padece hambre

Noticia Detalle

El número de niños y adolescentes obesos en el mundo se ha multiplicado por diez en las últimas cuatro décadas, según el mayor estudio realizado sobre la materia y que revela que, si la tendencia no cambia, en cinco años habrá más jóvenes con sobrepeso que por debajo del peso adecuado.

El estudio se ha llevado a cabo en base a datos de 130 millones de personas de todo el mundo y en él han participado más de mil especialistas coordinados por la Escuela Imperial de Salud Pública de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El objetivo era determinar la cantidad de niños y adolescentes obesos -más de cinco años y menos de 19- que había en 1975 y compararlos con los que tienen sobrepeso en 2016.

El resultado demuestra que si en 1975 había cinco millones de niñas obesas y seis millones de niños obesos -lo que representaban menos de un 1 % de la población de esa franja de edad-, 40 años después ese porcentaje había crecido hasta el 5 % en las niñas (50 millones) y hasta el 8 % en los niños (74 millones). En 2016 había 124 millones de jóvenes de entre cinco y 19 años obesos, mientras que en 1975 eran solo once millones. Además, el informe destaca que en 2016 había otros 213 millones de jóvenes con sobrepeso a los cuales no se les podía definir como obesos.

El texto indica que, si la tendencia no cambia, en 2022 habrá más niños y adolescentes obesos y con sobrepeso que personas por debajo del peso adecuado. En 2016 había 75 millones de niñas y 117 millones de niños que pesaban menos de lo que deberían.

Los autores explican este hecho al exponencial incremento del consumo de carbohidratos y de comida procesada, y de malos hábitos, como la falta de ejercicio. Otro de los aspectos destacados es que la tendencia al sobrepeso crece especialmente en los países en desarrollo, mientras que se ha estancado en las naciones ricas.

“Estas tendencias preocupantes reflejan el impacto de la mercadotecnia de la comida en todo el mundo y el hecho de que la comida sana sea demasiado cara para ser adquirida por las familias pobres”, explicó en una videoconferencia desde Londres Majid Ezzati, principal autor del texto. Algunas de estas medidas pasan por la reducción clara de la ingesta de grasas saturadas, sales y azúcares, y del aumento radical de la actividad física.

Las guerras disparan el hambre en el mundo, tras 20 años de descensos

El hambre en el mundo vuelve a aumentar tras 20 años de descensos, afectando a más de 800 millones de personas, y coincide con el incremento de países en guerra, según un informe de Acción contra el Hambre, que alerta de que seis de cada diez personas que padecen hambre viven en zonas de conflicto.

“Por primera vez en 20 años el hambre ha vuelto a aumentar, alcanzando a más de 800 millones de personas, de los que 489 millones viven en países con conflictos, el 60 %; nos preocupan sobre todo los niños, de los 155 millones de menores desnutridos, 122 millones lo están por la guerra y esas consecuencias pueden marcan su desarrollo para siempre”, ha lamentado el director general de Acción contra el Hambre, Olivier Longué.

Manuel Sánchez-Montero, director de incidencia de Acción contra el Hambre, ha destacado la importancia de gestionar el hambre para que no genere más conflictos y ha recordado que utilizar el hambre en las guerras está prohibido en los convenios internacionales. “El hambre es un arma de guerra muy barata, de destrucción masiva y sobre todo es muy accesible para grupos violentos no sofisticados” que la utilizan como una táctica, violando este derecho, ha señalado Sánchez-Montero.

Según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (2002), se entiende por “crimen de guerra” hacer padecer intencionadamente hambre a la población civil como método para hacer la guerra y “crimen de lesa humanidad” la privación del acceso a alimentos o medicinas con el fin de destruir parte de una población.

La FAO -la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura- recuerda que el mundo produce alimentos suficientes para sustentarnos a todos y sin embargo una de cada nueve personas padece hambre, el 60 % mujeres.

 

EFE

 

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