Buenas carreras en la segunda tarde de vaquillas de las fiestas de San Mateo en Cuenca
Como es habitual, el chupinazo marca el inicio de la suelta y la entrada de la primera vaca en la plaza. También son frecuentes los sustos y revolcones. Todo ello es lo que le da emoción. Pero, por supuesto, una buena carrera por las calles empedradas del Casco Antiguo de la capital conquense emociona por sí sola.
Y todo esto sin perder de vista la precaución. No sólo por las vaquillas. Los profesionales, los encargados de guiar y sujetar la res, lo tienen claro: el mayor peligro de San mateo no son los cuernos, sino la gente.
La fiesta conquense está en pleno apogeo y por delante aún quedan dos nuevas jornadas para disfrutarla al máximo.