Cooperativas agroalimentarias, uno de los buques insignia económico y social de C-LM

1 de cada 10 habitantes de Castilla-La Mancha es socio de alguna de las 450 cooperativas agroalimentarias que existen en nuestra región, algunas de ellas como 'El Progreso', centenarias.

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Son uno de los buques insignia económicos en nuestra región. Las cooperativas agroalimentarias de Castilla-La Mancha que celebran este lunes su asamblea general en Tomelloso, en Ciudad Real. Y los datos del cooperativismo agroalimentario en Castilla-La Mancha ponen de manifiesto su relevancia no sólo económica, también social. Porque en nuestra región existen 447 cooperativas lo que implica que 1 de cada 10 habitantes de Castilla-La Mancha es socio de alguna de estas cooperativas, el 10 por ciento total de la población castellano-manchega.

Según datos aportados por cooperativas agroalimentarias de Castilla-La Mancha, son más de 160.000 las personas socias de cooperativas, de las cuales el 27 por ciento están integradas en cooperativas de segundo grado. Y si hablamos de empleo, las cooperativas agroalimentarias de Castilla-La Mancha dan trabajo a unas 4.500 personas.

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Importante también el volumen de negocio que aportan las cooperativas a nuestra región. Unos 1.600 millones de euros de facturación al año lo demuestran. La aportación de las cooperativas agroalimentarias al valor de la producción agraria regional se ha incrementado en los últimos siete años en un 16 por ciento, situándose en el 48 por ciento total.

Y es que Castilla-La Mancha es una región eminentemente rural con gran presencia de cooperativas en incluso los municipios más pequeños. Estas organizaciones se convierten así en un motor de generación de valor y riqueza económica para muchos de sus habitantes, además de contribuir a evitar la despoblación. Cooperativas en algunos casos con más de cien años de historia como es el caso de El Progreso, de Villarrubia de los Ojos; La Humildad de El Toboso; y Santísimo Cristo del Espíritu Santo, de Malagón que reciben las insignias de oro de la organización de cooperativas agroalimentarias.

Cooperativas centenarias de las que ha explicado su origen el director de Cooperativas, José Luis Rojas, en Radio Castilla-La Mancha. La mayoría nacieron en plena I Guerra Mundial como sistema de defensa de sus productos. Principalmente viticultores que decidieron unirse ante la incertidumbre mundial económica existente. Unas raíces profundas, las de estas cooperativas que han sabido mantenerse con muy buena salud.

Y con importantes retos de futuro: crear nuevas cooperativas más grandes, pocas pero con potencia económica para afrontar una integración comercial fuerte y así insertarse en el mercado de manera competitiva y dispuestos a conquistar nuevos mercados donde vender sus productos. Integraciones que se han favorecido con una nueva legislación a nivel autonómico que facilita estos procesos para dejar a un lado la competencia entre las propias cooperativas.

Integraciones, que asegura Rojas, no impedirán que las cooperativas sigan siendo esa empresa cercana que busca el cliente pero que a nivel comercial si implicarán un gran paso. Vino y aceite de oliva acaparan el mayor número de cooperativas en nuestra región, un gran porcentaje de ellas preparadas para dar el salto a la conquista de nuevos mercados.

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