Gota fría ¿por qué llueve tanto en el Mediterráneo?

Jonathan Gómez Cantero

  • La gota fría es un fenómeno recurrente y que puede dejar importantes pérdidas

  • A lo largo de la historia se han dado cientos de sucesos trágicos

La gota fría es tan común como peligrosa

Año a año nos hemos ido acostumbrando a oír el término “gota fría” referido a precipitaciones súbitas torrenciales que suelen dejar multitud de destrozos, y en ocasiones, pérdidas humanas.

Durante el verano, el agua del mar Mediterráneo se va calentando poco a poco, haciendo que su temperatura suba varios grados. Cuando comienza el otoño y el anticiclón de las Azores comienza a desplazarse de su posición, permite la llegada de masas de aire frío en las capas altas de la atmósfera, a unos 5.500m de altura aproximadamente.

Estas masas de aire pueden quedar “aisladas” a modos de embolsamientos que conocen con el nombre técnico de DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) y que desde siempre se han conocido por el nombre de “gota fría”.

Cuando se conjuga una situación de frío en las capas altas con humedad y calor en las capas bajas, se produce la formación de grandes nubes de tormentas que se condensan rápidamente, ya que a medida que crecen y se desarrollan, chocan con el aire frío, haciendo que se condense la humedad y comience a llover.

Una gota fría o DANA aislada sobre el Golfo de Cádiz

Ha ocurrido desde siempre

A lo largo de la historia se han repetido decenas de casos, algunos de ellos con cientos de fallecidos. En 1982 unas precipitaciones torrenciales hicieron que la Presa de Tous (Valencia) reventara y se llevara por delante multitud de pueblos. En 2012 todo el sureste peninsular fue arrasado, en 2018 una riada en Mallorca dejó 12 fallecidos. El 15 de octubre de 1879 una riada debida a precipitaciones torrenciales dejó mil muertos en la provincia de Murcia.

Año a año se repite esta situación, aunque por suerte, las previsiones meteorológicas y las nuevas técnicas de emergencias permiten salvaguardar en buena medida, la vida de las personas. Pese a ello, la ocupación de zonas inundables muestra su cara más amarga durante estas situaciones, ya que ríos y ramblas que normalmente van secos, pueden experimentar grandes crecidas en pocos minutos, arrastrando todo lo que encuentran a su paso y convirtiendo las calles en auténticos ríos.

Podemos recrearlo con un experimento casero

Cuando ponemos agua a hervir y tapamos una cacerola con una tapa cristal, debido a la humedad, se forman multitud de gotas en el interior. Es un proceso similar al vapor que desprende el mediterráneo. Si sobre la tapa colocáramos una bolsa de hielos, de forma que la humedad se condensara rápidamente, empezaría a chorrear por el interior, del mismo modo que ocurre con el aire frio de las capas altas a medida que la humedad asciende y se enfría.

Así lo ha explicado Jonathan Gómez Cantero, presentador de El Tiempo en CMM, en esta nueva entrega de Espacio Tiempo, que ha narrado distintas situaciones meteorológicas adversas que se han dado en el pasado asociadas a gotas frías y además han recreado la situación sobre una mesa.

 

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