Detenidas 22 personas por robar en explotaciones agrarias de la región

La Guardia Civil de Ciudad Real ha desmantelado una organización criminal dividida en tres células, con conexiones en Francia y Marruecos, y a detenido a 22 personas al tiempo que se investiga la participación de otras cuatro más.

La operación ‘Andyman’ puesta en marcha por la Guardia Civil ha permitido detener a este importante número de personas, algunas de las cuales se encuentran en prisión, y otros han sido puestos en libertad con cargos por el juzgado. Así lo ha indicado la subdelegada del Gobierno en la provincia de Ciudad Real, María Ángeles Herreros, y el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en la provincia, Humberto Urruchi, quien han dado a conocer los detalles de la operación.  Herreros ha comentado que a los detenidos se les imputan los delitos contra la salud pública, pertenencia a organización criminal, falsificación de documento público, blanqueo de capitales, estafa, delito contra la seguridad vial, receptación y otras conductas afines, atentado contra agente de la autoridad y usurpación de estado civil.

Las investigaciones se iniciaron en el marco del plan contra las sustracciones en explotaciones agrícolas y ganaderas y el plan contra el robo de cobre, todo ello tras haber habido un aumento de robos de esas características en la zona de Manzanares y detener a dos personas que portaban objetos que podrían haber sido robados.

La primera célula estaba asentada en la provincia de Ciudad Real

A raíz de las primeras investigaciones, los agentes concluyeron que se trataba de una organización criminal estructurada en tres células, una primera integrada por personas de nacionalidad española y rumana, otra segunda célula con integrantes de nacionalidad española y una última formada por ciudadanos marroquíes, todos ellos con un objetivo en común, el de la obtención del lucro económico tras la venta de los objetos sustraídos.

Herreros ha comentado que la primera célula estaba asentada en la provincia de Ciudad Real, compuesta por ciudadanos de origen español y rumano, donde se encontraban dos de los principales cabecillas de la organización. Se dedicaban principalmente a los robos en naves industriales y explotaciones agrarias, si bien en el transcurso de la investigación se pudo constatar cómo algunos de sus miembros se estaban dedicando también al tráfico de drogas.

Otro de los cometidos de este grupo era la sustracción de vehículos, a los que posteriormente troquelaban el número de bastidor y falsificaban su documentación, doblando las placas de matrícula con vehículos que estaban en circulación de forma legal.

Robaban ne naves industriales, explotaciones agrarias y domicilios

La segunda célula, asentada en la provincia de Toledo y compuesta en su totalidad por ciudadanos de origen español, se dedicaba a perpetrar robos en naves industriales y explotaciones agropecuarias, así como en domicilios.

Realizaban la mayoría de los robos en la provincia de Toledo y posteriormente trasladaban los objetos para ser vendidos en recuperadoras de metales. 

La tercera célula, asentada en la provincia de Madrid y compuesta por ciudadanos de origen magrebí, se encargaban principalmente de receptar los objetos sustraídos por el resto de miembros de la organización.

Vendían lo robado en Marruecos

Estos objetos eran introducidos en Marruecos para su posterior venta en el mercado negro, a través de los puertos de Motril y Almería, en furgones de gran capacidad de carga.

La subdelegada del Gobierno ha destacado que los efectos recuperados podrían alcanzar el millón de euros. Las diligencias junto con los detenidos han sido puestas a disposición del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 1 de Manzanares.

 

EFE

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