Colombia: "Hay imágenes donde los policías parecen sicarios de Pablo Escobar"

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“Hay imágenes donde prácticamente la Policía Nacional, en algunos casos, parecen sicarios de Pablo Escobar (famoso narcotraficante) en las comunas de Medellín hace más de 30 años”, Jerónimo Sierra, investigador posdoctoral en la Universidad Complutense de Madrid, a CMM. 

“La reforma tributaria fue un enganche que tuvimos todos los colombianos para salir a la calle y protestar frente a otras medidas que ha tomado este gobierno y que se marcan en una ola de corrupción increíble”, Martín Bolívar, actor colombiano residente en La Tebaida, Quindío, a CMM.

“Tú no puedes querer un cambio en este país porque te matan”, Jimena Tomatel, colombiana residente en Bogotá, a CMM. 

Más de 30 muertes, centenares de desaparecidos y una tensión social que no se había visto en mucho tiempo en el país. Desde el 28 de abril, las calles se han llenado de movilizaciones ciudadanas tras el intento de establecer una nueva reforma tributaria. Las protestas más agresivas tienen lugar en las ciudades de Cali y Bogotá, la capital. Para intentar entender esta situación, CMM ha entrevistado a Jerónimo Sierra, experto en Colombia e investigador postdoctoral en la Universidad Complutense de Madrid y a residentes de Colombia que viven en primera persona los sucesos de estos últimos días.

1. ¿Por qué han surgido las protestas?

Los acontecimientos de estos más de 10 días tienen su origen en un intento de reforma tributaria que ha agitado los ánimos a la sociedad colombiana. Según cuenta Jerónimo Sierra a CMM, hay que tener en cuenta que “Colombia es uno de los países más desiguales del mundo, entre otras cosas, (…) por el reparto de la tierra”.

“Tiene un sistema tributario muy agresivo que cuenta con dos componentes muy característicos: uno es la acentuada imposición indirecta vía impuestos al consumo y la otra es la presión sobre poco más de 2 millones de ciudadanos en términos fiscales”, asegura Jerónimo.

La reforma tributaria que ha originado el conflicto buscaba ampliar la base de fiscalidad y ampliar, también, el grueso de personas que pudiesen contribuir al fisco. De tal manera que, con poco más de 400 euros mensuales ya podías ser agente pagador. El problema aparece al presentar esta reforma en un momento muy particular del país. La economía colombiana, y la población, son de las más golpeadas por la pandemia en términos mundiales.

2. ¿Cómo han vivido los colombianos la reforma tributaria?

Martín Bolívar es actor colombiano y reside actualmente en el municipio de La Tebaida, en el departamento de Quindío. Una zona donde las protestas son más pacíficas que en otros lugares.

“La reforma tenía unos puntos que ofendieron directamente al pueblo colombiano. Entre ellos, el aumento del IVA a los productos de la canasta familiar básica, impuestos a los servicios funerales, impuestos a la gasolina, peaje dentro de la ciudad para el tránsito de carros y motos, congelación de salarios para los funcionarios públicos…”

Martín asegura que, aparte de las razones relativas a esta reforma, la fiscalidad ha sido solo una excusa para que los colombianos salieran a la calle. Según relata, ya había antes muchas cuestiones por las que manifestarse.

El actor colombiano nos confiesa que el Gobierno lleva ya tiempo sin querer escuchar las súplicas de los ciudadanos. Además, remarca que en lugar de haber buscado un diálogo entre ambas partes, solo ha aumentado la represión hacia el pueblo.

“El Gobierno no quiso escuchar lo que pedía el pueblo colombiano ni hacer las reformas (gigantescas) que necesita nuestro país. En cambio, lo que tenemos es una represión por parte de las fuerzas públicas que viola nuestros derechos como ciudadanos colombianos”, mantiene Martín.

Manifestantes en el municipio de La Tebaida, Quindío

3. ¿Cuál era el contexto histórico del país antes de estos acontecimientos?

En 2016, la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, movimiento guerrillero de tendencia ideológica marxista-leninista, que tiene como objetivo la toma del poder político en el país) supuso en la práctica la limitación legal de la protesta y la movilización social, porque siempre se asociaban ambas al conflicto armado colombiano. Sin embargo, esto no impide que una ola de protestas recorriera el país hasta 2019, por la ausencia de una agenda social y unas políticas públicas, afirma Jerónimo Sierra.

La militarización de la vida cotidiana en la época del Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) ha derivado tras su gestión en uno de los graves problemas que continúan a día de hoy en el país. Una militarización del espacio público que se acompaña de una lógica “amigo vs. enemigo”. Todo aquel que criticaba la política de seguridad del presidente Uribe era susceptible de ser algo más que “colaboracionista” con la guerrilla (FARC-EP) y, por lo tanto, “sospechoso de ser guerrillero”.  Años después, todavía Uribe decía que quien apoyaba el Acuerdo de Paz, apoyaba a la guerrilla. Sierra sostiene que no era así y que muchos colombianos entendían que el acuerdo ponía fin a la violencia.

Esa fractura y militarización de la sociedad hizo que la protesta social fuera sinónimo de conflicto armado, para una parte de la población. Por lo tanto, era estigmatizada y perseguida. Por eso, las protestas actuales son reprimidas con especial crudeza por parte del Gobierno colombiano.

4. ¿Cómo están siendo las movilizaciones?

Las movilizaciones más multitudinarias tienen lugar en las ciudades de Cali y la capital, Bogotá. Cali se ha convertido en el epicentro de la parte más dura de las protestas con bloqueos en las principales vías de acceso, enfrentamientos entre las fuerzas militares, manifestantes a favor y en contra del Paro Nacional y los saqueos.

También es donde ha habido mayor número de muertos, heridos y desaparecidos, según organismos defensores de Derechos Humanos, que cifran en 35 las personas asesinadas en esta ciudad del Valle del Cauca, de las 47 registradas en el país por las ONG Temblores y el Instituto de Estudios para la Paz (Indepaz).

Los colombianos califican estas movilizaciones como represivas, donde la muerte de los ciudadanos a manos de las fuerzas y cuerpos de seguridad se está normalizando. Así lo confirma Martín Bolívar a CMM:

“En nuestro país tenemos normalizada la muerte, han matado ya a más de 35 personas y todavía no hay un estallido grande, ni siquiera el presidente renuncia, ni el general de las fuerzas armadas, nadie renuncia porque aquí es normal que nos matemos por pensar diferente”.

Muertes como la del joven Santiago Murillo de 19 años que recibió un disparo en el pecho durante una manifestación en la ciudad de Ibagué, al oeste del país. El joven caminaba hacia su casa cuando recibió el disparo con arma de fuego, según relató su madre, que responsabiliza a la Policía del crimen.

5. ¿Qué quiere conseguir el pueblo colombiano con estas protestas?

Jimena, colombiana nacida y residente en Bogotá, nos cuenta que hay varias cuestiones detrás de estas protestas. Lo primero de todo es acabar con la polarización de las movilizaciones: “Acá se polariza todo, si tú sales eres de izquierdas y si no, de derechas. Los jóvenes estamos cansados de eso, lo único que queremos es un país más justo, no se trata de ideologías“.

Según esta joven de 30 años, los ciudadanos están cansados de pagar impuestos y no ver el dinero invertido en ninguna mejora. “Mucha gente se tiene que ir del país porque las oportunidades de futuro aquí son muy bajas. Estamos cansados porque queremos un país próspero, en Colombia hay una corrupción descarada”, mantiene Jimena.

En definitiva, conforme a lo que cuentan los entrevistados, Colombia busca una mejora en las condiciones de vida, sobre todo tratándose de un país democrático. Sus ciudadanos quieren un buen sistema de salud, una buena educación y que el dinero de sus impuestos se vea reflejado en el avance del país.

 

 

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