Diario del coronavirus, 23 de febrero de 2021: Un informe propone un nuevo contrato social mundial para después de la covid

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No queremos volver a la normalidad porque la normalidad es el problema“, es una pintada callejera con la que el doctor en Relaciones Internacionales y profesor de la Universidad Ramon Llull, Oscar Mateos, abre las conclusiones del último cuaderno de Cristianismo y Justicia, que se presenta hoy y en el que urge un “nuevo contrato social” mundial pospandemia.

“Decisiones políticas valientes” que no sean cortoplacistas

El cuaderno, que lleva por título “El shock pandémico. Substrato, aprendizajes y horizontes de una crisis global”, asegura que la pandemia de COVID “ha generado un shock social, político y económico global de consecuencias aún imprevisibles” y propone “adoptar decisiones políticas valientes” que no sean cortoplacistas.

También sugiere “convertir el miedo y el desasosiego en un proyecto colectivo transformador e ilusionante“.

“La pandemia -según Mateos- ha tenido un shock enorme, en múltiples niveles, pero ha dejado un importante valor añadido al que no hemos de renunciar: la resiliencia, la capacidad de adaptarse a lo imprevisto partiendo de unas condiciones previas determinadas”.

El catedrático apunta que “la crisis abre la ventana también a este ‘minuto de lucidez’, a la toma de conciencia social y política para emprender todos los cambios que necesitamos”.

Estos cambios pasan, según el profesor, por “un tránsito urgente del yo al nosotros, en un mundo profundamente interdependiente y ecodependiente“.

Informe publicado por Cristianismo y Justicia

“¿Cuánta desigualdad, precariedad y falta de horizontes vitales soporta nuestra democracia? ¿Qué cantidad de hiperconsumo tolera nuestro planeta? ¿Qué coste político, social o económico tiene no hacer nada y qué coste tiene ponerse manos a la obra?”, se pregunta el autor.

A estas preguntas intenta responder el informe publicado por Cristianismo y Justicia, un centro de estudios creado en Barcelona en 1981 que agrupa a intelectuales para reflexionar sobre los problemas sociales actuales.

Mateos recuerda que antes de la crisis de la covid “el mundo pre-COVID ya era tremendamente duro y desafiante para millones de personas de manera cotidiana. Un mundo en el que la malaria y el sida, por mencionar dos de las principales enfermedades actuales, dejaban anualmente casi dos millones de víctimas mortales”.

En este sentido, subraya que las crisis solo se hacen visibles cuando afectan a países ricos.

Para el profesor, “la crisis de la COVId-19 no se tiene que entender como un punto de inflexión, sino como un fenómeno ciertamente extraordinario que profundiza y acelera unas dinámicas y transformaciones que ya se han ido configurando desde los años 80 con la exaltación globalizadora en su versión neoliberal y que, desde la crisis financiera de 2008, se han manifestado con una mayor virulencia”.

Mundo polarizado

“La pandemia -asegura Mateos- pone de manifiesto una doble dificultad que ya estábamos experimentando: la dificultad de interpretar el presente y la de imaginar un futuro esperanzador”.

El mundo antes de la covid era “un mundo roto, de ganadores y perdedores, y enormemente convulso, por la rapidez y la simultaneidad de múltiples transformaciones sociales“, argumenta Mateos.

En este contexto sitúa el experto la llegada de Trump, Bolsonaro, el Brexit, las protestada de Chile, México, España o EEUU, y confía en que la pandemia aporte “una mayor concienciación social y política del hecho de que no hay horizonte posible sin una superación del modelo actual”.

Según Mateos, la pandemia ha puesto de relieve las contradicciones de las sociedades ricas y debe hacer entender que “la constante huida hacia adelante no tiene sentido”.

Para el autor, la pandemia ha topado con “un mundo rasgado y convulso en el que la incompatibilidad entre la tríada capital-vida-democracia es fehaciente y en el que la magnitud, la velocidad y la simultaneidad con que se producen los cambios hace más compleja, si es posible, la gestión de toda esta coyuntura”.

La pandemia, concluye Mateos, se sitúa sobre “un sustrato y se incorpora a un escenario determinado agudizando los problemas de un mundo desigual, plutocrático, polarizado políticamente, atomizado socialmente y mediambientalmente inviable”.

Lo que nos ha enseñado la pandemia

En una segunda parte del cuaderno, el profesor describe los principales aprendizajes que extraer de la pandemia, para que sean el principal “horizonte de referencia”, y que a su juicio son: el trabajo por el bien común y los cuidados, que son los que sostienen la vida; contraponer la actual cultura del exceso; la “securitización y militarización”, que son estrategias “interesadas y contraproducentes”; la necesidad de la solidaridad internacional; y la protección de los bienes públicos y comunes globales.

En la tercera parte del informe, Mateos plantea los diferentes escenarios pospandémicos que vaticina, “sin saber cuál de ellos es el más plausible”.

El autor dibuja tres escenarios posibles: “el repliegue y retroceso democrático; el del cambio estético y lampedusiano, pero insuficiente para abordar los retos del futuro; y el del impulso de nuevas formas alternativas de estar en el planeta que hagan compatible la economía, la vida y la democracia”.

EFE

 

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