EEUU: 11S, un aniversario marcado por las secuelas de los supervivientes

11S Nueva York

Nueva York conmemora el 18 aniversario de los atentados del 11 de septiembre, en un año marcado por la polémica sobre las muertes por cáncer de las personas que participaron en los rescates y los fondos de ayuda a los afectados.

Los minutos de silencio por las 2.753 personas que perecieron en el World Trade Center y el total de 2.977 asesinadas con cuatro aviones secuestrados estrellados también en Washington y Shanksville (Pensilvania) se han repetido a lo largo y ancho de la ciudad, y de EE.UU., para recordar la mayor tragedia vivida por sus habitantes.

Especialmente en la zona cero de Manhattan, donde las dos enormes fuentes cuadradas con los nombres de los fallecidos grabados recuerdan el espacio que dejaron los dos rascacielos que sucumbieron al atentado terrorista.

Hasta allí, el 11 de septiembre de 2001, acudieron policías, bomberos, personal de emergencias y voluntarios para atender a las víctimas y buscar supervivientes y restos de los fallecidos entre el acero, el hormigón y los materiales y gases tóxicos que emanaban de las ruinas de los edificios de la zona cero.

El programa de salud federal “World Trade Center Health Program” calcula que en torno a 400.000 personas se vieron expuestas a productos tóxicos contaminantes y al riesgo de sufrir traumas emocionales y psicológicos en los días y meses posteriores.

El pasado 18 de julio, la muerte de un bombero que había participado en los rescates elevó a 200 el número de bomberos fallecidos como consecuencia de una enfermedad vinculada a los trabajos realizados en aquellas fechas.

Según datos facilitados por el programa federal, conocido como ley James Zadroga -en honor a un policía de Nueva York que murió por problemas respiratorios en 2006-, y actualizados hasta el pasado 30 de junio, un total de 2.448 personas inscritas en este sistema de ayuda han fallecido hasta el momento.

Sin embargo, advierte de que no se puede “establecer si perecieron como resultado de sus condiciones de salud vinculadas” estrictamente a los rescates o por otras causas.

El director del programa en el hospital Monte Sinaí de Nueva York, Michael Crane, cuyo hospital atiende a 24.000 afectados vinculados al atentado, cuenta que la gente que trabajaba y vivía en el distrito económico de Manhattan estuvo en contacto con estos materiales durante años.

Según el programa federal, al menos 14.559 personas han contraído cáncer, aunque las enfermedades más comunes son las del aparato respiratorio y digestivo con 42.227 afectados, los trastornos mentales, con 16.549 casos, y las musculoesqueléticas, con 556.

Crane sentencia que más del 80 % de las 90.000 personas que actuaron en respuesta a los ataques “están en tratamiento”.

Los 7.000 millones de dólares que se habían establecido en 2011 para el tratamiento y las compensaciones empezaron a quedarse cortos y no se había establecido ningún mecanismo para agregar nuevas aportaciones.

Esto empujó en los últimos meses a la movilización de quienes todavía sufren las consecuencias, que lograron provocar la apertura de un debate público y político para consolidar estas ayudas.

Uno de los momentos más impactantes fue la comparecencia ante una comisión del Congreso de EE.UU. del detective de policía retirado Luis Álvarez, el pasado junio, para defender la continuidad de los fondos de compensación.

La comparecencia de Álvarez, de 53 años y consumido por un cáncer de pulmón contraído como consecuencia de los tres meses que pasó entre las ruinas de los edificios y las azoteas cercanas, generó reacciones en todo el país, así como su muerte, pocas semanas después de su comparecencia.

Finalmente, republicanos y demócratas aprobaron la prolongación de los fondos hasta 2092 para cubrir los gastos médicos a los “héroes” del 11S.

 

EFE

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