La Fundación Kirira de Tomelloso (Ciudad Real) lucha desde hace una década contra la ablación

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Bajo el sol africano de mediados de agosto, decenas de personas se agolpan sobre las raíces de un majestuoso baobab. Observan una escena que interrumpe la actividad rutinaria de la comunidad. Distintos grupos de niñas cantan y bailan frente a ellos, recitan poemas y escenifican pequeñas obras de teatro. Todas contienen el mismo mensaje: ‘No queremos que nos mutiléis’.

Es la parte festiva de los días de campaña. Desde hace más de diez años, voluntarios y cooperantes de Fundación Kirira de Tomelloso, pasan el mes de agosto en Kenia para luchar en contra de prácticas tradicionales perjudiciales para las mujeres como es la Mutilación Genital Femenina. No es una fecha elegida al azar. Agosto es, tradicionalmente, el mes en el que se producen las ablaciones en las zonas en las que desarrollan la Campaña Educativa: Tangulbei, Tharaka y Kuria.

 

‘Les extirpan el clítoris cuando las niñas tienen entre seis y diez años con una cuchilla de afeitar. Es un ritual que las prepara para el matrimonio’. Estrella Giménez, Presidenta y una de las fundadoras de la asociación, asegura que las niñas no saben a lo que se someten antes del corte. Creen que van a asistir a una ceremonia simbólica previa a la edad adulta. Por ello, uno de los proyectos angulares son los Clubs Anti-ablación. Durante todo el año se conciencia a las niñas sobre las consecuencias físicas, psíquicas y sociales que conlleva esta práctica. ‘Se trata de empoderarlas. Cuando las niñas saben a lo que van, empiezan a negarse. Les dicen a sus madres y abuelas que no quieren que las mutilen, que prefieren seguir estudiando’.

Contra la ablación, educación

La educación se convierte, por tanto, en el único garante de un desarrollo autónomo y libre. ‘Cuanta más educación tengan, menos mutilaciones y todo lo que acarrea como matrimonios tempranos, embarazos no deseados, maltrato físico y la incapacidad de prosperar como personas y como mujeres’.

La contraparte de Kirira en Kenia trabaja durante todo el año haciendo un seguimiento de la campaña y recorriendo nuevas escuelas en busca de niñas susceptibles de ayuda. Zipporah Kamwaki, la primera coordinadora de Kirira en Kenia, asegura que la asociación ha logrado convertirse en un órgano de referencia en el ámbito educativo en el país y que cuenta con el apoyo de distintas instituciones. ‘Kirira es un modelo que puede ayudar al mundo a erradicar prácticas regresivas que no nos permiten progresar’.

En el mundo se mutilan 2.000.000 de niñas al año. Desde que iniciaron el proyecto en Kenia, Kirira evita que se lleven a cabo unas 20.400 ablaciones anuales.  200 niñas se benefician actualmente de los dormitorios de acogida y casi 100 adolescentes han cursado o están estudiando una carrera universitaria gracias a las becas de estudio que asigna la asociación.

Además, la Campaña Educativa ha dotado distintas infraestructuras como aularios, paneles solares, dormitorios de acogida, letrinas, cocinas, hervideros industriales para las cocinas, tanques de agua y la Rescue House, una casa de acogida para niños y niñas en situaciones de vulnerabilidad por haber sufrido diferentes tipos de maltrato o haber sido repudiadas al negarse a ser mutiladas.

 

Texto de Laura Izquierdo

 

Puedes colaborar con ellos aquí: http://www.fundacionkirira.es/colabora

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