La guerra comercial entre Estados Unidos y China eleva el precio oro

Lingotes de oro

El oro ha sido, tradicionalmente, un valor seguro a la hora de invertir cuando los mercados daban síntomas de inestabilidad. Y esta circunstancia se está manifestando claramente en la última semana, cuando el precio de la onza se ha disparado. Es la consecuencia indirecta de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Pero además, es un síntoma preocupante de una amenaza para la estabilidad económica a nivel mundial. Esta guerra ha provocado una onda expansiva que está alcanzando a todos los mercados, a todos los países y a las complejas relaciones comerciales entre estados y entre empresas.

Oro para evitar riesgos

Los enfrentamientos entre Estados Unidos y China están desatando una profunda incertidumbre en los mercados y en entre los inversores. Por un lado, se mira con recelo el efecto de los aranceles anunciados por el gobierno norteamericano a los productos chinos pueda tener. Por otro, se teme la respuesta del gigante asiático. Y a ello se le suma la fuerte caída de yuan y el temor a una guerra en los tipos de cambio.

Ante este panorama los inversores están poniendo sus ojos en valores seguros: bitcoins, deuda pública y, muy especialmente, oro. Son los llamados “valores refugio”. Pero no solo los inversores, los bancos centrales de China y de Rusia llevan semanas aumentando sus reservas de oro.

Ante una creciente demanda, el precio del lingote se ha situado en valores desconocidos desde el año 2013. Esta semana superaba los 1.500 dólares la onza, y los expertos no descartan que aún pudiera elevarse sensiblemente si continúa la guerra comercial entre China y Estados.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que en esta situación el mercado de bonos supone una inversión segura, pero bajan su rendimiento según se eleva la demanda. De hecho, en países como en Alemania los bonos a 10 años ya están en valores negativos. Algo que hace que invertir en oro sea aún más atractivo.

Consecuencias de las que ningún país escapa

Esta subida del precio del oro por la inestabilidad de los mercados y el temor a una guerra comercial, para muchos, es una seria llamada de atención. En un mundo cada vez más globalizado, se ha demostrado que un pequeño movimiento de una de las grandes potencias económicas puede tener el efecto de un tsunami.

Los vínculos comerciales entre países son complejos y las decisiones de unos acaban afectando irremediablemente al resto. Es el caso de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, pero también la decisión del Reino Unido de abandonar la UE. Así lo ha advertido el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, que ha manifestado la necesidad de un Gobierno estable y moderado para poder afrontar esta amenaza.

El temor a que la situación desemboque en una recesión es real. La guerra comercial afectará especialmente a sus dos grandes protagonistas, pero no solo a ellos. Países emergentes podrían ver frenada sen seco su expectativas y, a nivel global, podría provocar una reestructuración masiva de la cadena de suministros y de los flujos financieros mundiales.

Ya hace unas semanas el FMI advirtió que la creciente tensión comercial entre China y Estados Unidos tendría como consecuencia una desaceleración económica y llamaba al diálogo. En julio ya recortaba la previsiones de crecimiento mundial en una décima. Habrá que esperar a su próxima estimación para comprobar hasta qué punto las tensiones comerciales entre ambos países amenazan al resto.

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