Ola de violencia en el estado brasileño de Espirito Santo
El miedo se ha apoderado de Victoria, capital del estado de Espirito Santo. Las calles están desiertas y los comercios cerrados por temor a saqueos. El ejército que se ha hecho cargo de la seguridad no consigue controlar la ola de violencia que comenzó el pasado sábado, cuando la policía militar que habitualmente patrulla las calles inició una huelga de facto. Los homicidios se han multiplicado por seis y se han disparado los robos y agresiones. 200 coches fueron robados en Victoria en un sólo día, cuando la media de todo el estado es de 20.
"No podemos caminar como siempre. Estamos asustados". "Estamos como rehenes en nuestras casas. Tenemos miedo de salir a la calle. Menos mal que ha abierto el supermercado, tengo dos niños pequeños y me he quedado sin comida" son algunos de los testimonios de los vecinos de este estado brasileño.
Todo comenzó cuando las esposas de los policías, que tienen prohibido hacer huelga, bloquearon las puertas de los cuarteles para impedir que salieran a trabajar. Exigen una mejora salarial tras cuatro años de sin ningún aumento, además del pago de extras por peligrosidad, insalubridad y nocturnidad.
"Representamos a nuestros maridos. Solo pedimos lo que es justo. Una subida de un 47%" asegura una de las mujeres de un policía.
El gobernador del estado califica estas demandas de chantaje. A pesar de ello esta dispuesto a dialogar.