La sequía estropea el cortejo y reproducción de los ciervos en Cabañeros

Cuernos rotos, ejemplares débiles: así afecta la sequía a la reproducción de los ciervos por falta de alimento

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La pertinaz sequía que padece Castilla-La Mancha está dificultando la reproducción de los ciervos.
La “berrea” (el proceso de apareamiento, que incluye la emisión de sonidos por parte de los machos) está siendo atípica y escasa.

Según ha podido comprobar nuestro climatólogo Jonathan Gómez Cantero en el Parque Nacional de Cabañeros, con la ayuda de los técnicos del recinto, las cornamentas están debilitadas por la falta de alimento; éstas se rompen antes, casi al comienzo de la lucha entre los machos.

Además, la berrea está siendo menos productiva que otros años: la libido está mermada también.

EMPEORAMIENTO DE LA ESPECIE

La afectación del ciclo de reproducción puede terminar afectando negativamente a las camadas.

“Las últimas crías nacidas, las tardías, no tienen el alimento suficiente para su desarrollo”, explica Gómez Cantero.

Así, estas crías, cuando ellas mismas acudan a la berrea en unos años, serán adultos más débiles que los nacidos en épocas de amplias lluvias y alimento.

Los responsables de fincas han constatado una abundancia de ‘cuernas rotas’ de ciervos (venados) en los bosques debido a que la falta de alimento natural provocada por la sequía ha hecho descender el grosor y el peso de estos apéndices.

El espectáculo de la berrea comienza cada año en la Sierra Morena occidental y en los Montes de Toledo. Lleva a miles de personas a visitar el Parque Nacional de Cabañeros, entre otros lugares, para escuchar los atronadores bramidos y berridos de los ciervos. Suele producirse en el cambio de estación, con la bajada de temperatura o con las primeras lluvias. En el mes de septiembre empieza el celo de la hembra y los machos a bramar y pelearse para marcar territorio.

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