Piragüistas de aguas bravas defienden al que desafió la crecida del Júcar, otros le llaman "descerebrado"

El pasado sábado 21 de diciembre se hacían “virales” las imágenes (ver vídeo superior) de un piragüista que, en medio de un temporal, se echó al río Júcar a navegar, volcando al final. Medios nacionales y redes sociales criticaron al piragüista, al que calificaron de imprudente, por poner en riesgo su vida y, potencialmente, las de aquellos que podrían tener que salvarle.

Hoy, el delegado de piragüismo recreativo de la Federación de Piragüismo de Castilla-La Mancha, Saúl Ares, ha salido en su defensa. En conversación con CMM Digital, Ares ha asegurado que se trata de una “práctica deportiva normal”. Además, dice que se tomaron las precauciones habituales en este tipo de deporte de riesgo: “Si se observa el vídeo con cuidado, se ve que en la orilla izquierda hay piragüistas más abajo, esperando a actuar ante cualquier eventualidad y, del lado derecho, se ven dos manchas de colores vivos que son dos piraguas más”. Esos piragüistas más experimentados suelen llevar cuerdas y piraguas para el rescate.

Asegura que fue rescatado sin mayor problema, y que ese mismo día habría “dos decenas” de deportistas haciendo lo mismo.

Además, añade, “hay que tener en cuenta una cosa: los ríos están muy secos en Castilla-La Mancha porque no tienen agua suficiente. Precisamente cuando vienen las borrascas es cuando se puede practicar este deporte“. Lo que ha sucedido, que un piragüista vuelque, dice, “es lo normal, el pan nuestro de cada día”.

Esos días, las borrascas Elsa y Fabián azotaban Castilla-La Mancha y el resto de España, provocando el desbordamiento de ríos.

Críticas de la Federación en Cuenca

La versión es muy distinta desde la delegación en Cuenca de la misma Federación de Piragüismo de Castilla-La Mancha. Su delegada, Maite Espinilla, ha sido una de las más críticas con quien ha calificado de “descerebrado” en conversación con Castilla-La Mancha Media digital. “No se ha identificado, no es desde luego del club de piragüismo, y probablemente no tenga ni licencia”, afirna.

“Es peligroso: una riada no es un caudal de aguas bravas, La Policía Local y el Ayuntamiento prohibieron acercarse al río”, asegura.

El problema, arguye, es que “lo divertido se puede convertir en un susto muy gordo, porque si algo pasa, alguien se tiene que lanzar a por ti”, y pone como prueba de la imprudencia que los el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAX) en Cuenca, les mandó un agradecimiento por sus comparecencias en los medios.

 

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