Este martes ya hay que circular a 20 y 30 km/h en vías urbanas: hay sanciones de hasta 600 euros

Los nuevos límites de velocidad  de 20 y 30 kilómetros por hora para circular por vías urbanas y travesías entran en vigor en toda España este martes 11 de mayo. El pasado septiembre Bilbao ya se convertía en la primera ciudad del mundo de más de 300.000 habitantes en limitar a 30 la velocidad del tráfico rodado en todo su territorio.

Límites de velocidad según la vía

  • El límite de velocidad en vías urbanas será de 20 km/h en vías que dispongan de plataforma única de calzada y acera.
  • 30 km/h en vías de un único carril por sentido de circulación.
  • 50 km/h en vías de dos o más carriles por sentido de circulación.

Los radares ya están actualizados aunque hay un periodo de información de dos días. Y atención porque las sanciones por incumplir esta nueva normativa van de los 100 a los 600 euros y la pérdida de 6 puntos en el carnet de conducir. Durante esta semana se van a intensificar los controles de velocidad en varios municipios de Castilla-La Mancha para vigilar el cumplimiento de esta normativa.

Para ayudar a su implantación, la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) han lanzado un manual con el objetivo de orientar a los ayuntamientos y entidades locales. El documento da respuesta a 32 situaciones y ejemplos reales que se pueden encontrar en las calles de las ciudades.

“Cada vez tenemos más actores y se produce una interacción en las calles de nuestras ciudades. Esta interacción y con todos estos actores no es posible garantizar la seguridad a velocidades superiores a 30 kilómetros por hora no es posible. Punto”, señalaba el director de Tráfico, Pere Navarro, en la presentación del manual.

La presidenta de la coordinadora estatal de entidades de peatones ‘Andando’, Sonia Jichi Ribera, ha asegurado a Europa Press que, para que se cumpla la velocidad de 30 km/h, “se necesita intervenir sobre la calzada” y que ésta “no fomente pisar el acelerador”.

Por su parte, la coordinadora general de ConBici, Laura Vergara, califica este cambio normativo de “oportunidad”, pero lo ven “insuficiente”. “Es una oportunidad para reducir la siniestralidad, para impulsar modos no contaminantes y que requieren menos recursos energéticos, reducir la contaminación y la lucha contra el calentamiento global, así como la movilidad activa, que redunde en un beneficio para la salud público”, ha manifestado.

Un paso más para la movilidad sostenible

Alberto Montero de Espinosa, desde la autoescuela Montero Espinosa, cree que los nuevos límites de velocidad traen consigo “muchas más ventajas que inconvenientes, y que pese a lo que muchos puedan pensar, la fluidez del tráfico no se va a ver perjudicada”.

Por otro lado, ha asegurado que “es un paso más” para la movilidad sostenible porque “se producirán menos emisiones de CO2, que mejorarán la calidad del aire que respiramos, y menos contaminación acústica”. “Menos humo, menos ruido, más salud, más bienestar y más seguridad”, ha subrayado.

En cambio, el presidente de Automovilistas Europeos, Mario Arnaldo, se mostraba crítico, en declaraciones a Europa Press, ante la reducción genérica de la velocidad en vías urbanas, que “no pretende mejorar la seguridad vial” ya que los ayuntamiento “ya tenían la posibilidad de poner una limitación expresa”.

Según DGT, los motivos que le han llevado a implantar esta medida son, en primer lugar, la demanda de los ayuntamientos para tener un paraguas legal normativo y poder aplicar los 30 km/h en sus localidades.

Datos de fallecidos en vías interurbanas en 2019

En este sentido, Tráfico argumenta que en el año 2019 los muertos en siniestros de tráfico en las ciudades se incrementaron un 6%, mientras que en las vías interurbanas se cayeron un 6 %. Además, el 82 % de los fallecidos en ciudades en aquel año eran usuarios vulnerables, es decir, peatones, ciclistas y motoristas.

Con la bajada de los límites de velocidad máxima permitida en las ciudades también se reduce un 80 % el riesgo de fallecer como consecuencia de un atropello.

Si la velocidad del vehículo que impacta es de 30 km/h el riesgo es de un 10%, mientras que si la velocidad es a 50 km/h, ese riesgo de fallecimiento se eleva al 90%, señalan los datos de la DGT, que añade que se reduce a la mitad la distancia que se necesita para detener el vehículo al pasar de 50 km/h a 30 km/h.

En este contexto, Tráfico argumenta que las experiencias existentes de zonas 30 en ciudades demuestran “el efecto positivo” sobre la siniestralidad, con reducciones de los accidentes que han llegado a superar el 40%.

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