• Martes 23 de Enero de 2018

9 de cada 10 profesores convive con situaciones de violencia en las aulas

Según CSIF, las situaciones de violencia más habituales son peleas, insultos entre los alumnos, destrozo de material escolar y conflictos con componente racista

Noticia Detalle

9 de cada 10 profesores convive con situaciones de violencia en las aulas, como peleas, vejaciones o vandalismo, y el 75 por ciento de los docentes cree que tiene muy poca o ninguna autoridad.

Son datos de un estudio presentado hoy por el sindicato CSIF, el más representativo en las administraciones públicas, con 2.000 cuestionarios distribuidos a profesores de centros públicos de Primaria y Secundaria de todas las comunidades autónomas.

Los docentes describen amenazas por parte del alumnado y las familias, falta de respeto y de reconocimiento de la autoridad docente, violencia psicológica y situaciones de indefensión.

Según ha explicado el presidente del sector educativo del sindicato, Mario Gutiérrez, más de la cuarta parte de los profesores considera que la vida en las aulas no es agradable y que la disciplina es insuficiente.  De hecho, tres de cada cuatro docentes siente que tiene muy poca o ninguna autoridad. Las situaciones de violencia más habituales que describen son peleas, insultos y vejaciones entre los alumnos, vandalismo y destrozo de material escolar, violencia psicológica, episodios y conflictos con un componente racista y enfrentamientos a través de redes sociales, como WhatsApp.

Para abordar estas situaciones, el sindicato ha presentado el servicio CSIF Ayuda Profes, un gabinete psicológico especializado en asesorar, prevenir y tratar este tipo de situaciones.

El sindicato ha alertado de que además de las situaciones graves de violencia, como las agresiones o acoso escolar, a diario se suceden episodios “más sutiles y latentes” en las aulas, para las que reclama actuaciones preventivas y el reconocimiento de la autoridad de estos profesionales.

La profesora Encarna Abascal ha detallado que para el profesor “es más importante y grave la violencia del día a día soterrada” que incluso a veces se normaliza, como los alumnos que faltan al respeto, interrumpen las clases y el docente tiene que imponerse”. “A veces los profesores no tienen esa autoridad suficiente para parar estas situaciones”, ha lamentado Mario Gutiérrez, quien ha denunciado que los profesores aseguran que no siempre tienen el apoyo de la dirección o de los otros compañeros.

Además, ha explicado que esas situaciones de violencia y acoso entre los niños también se perciben en la etapa de primaria y ha alertado del pico que se produce coincidiendo con el regalo del móvil a los niños en las Comuniones, en tercero y cuarto curso.

El sindicato considera que los recortes en personal, el incremento en la ratio de alumnos por clases y el horario lectivo, así como el déficit en las plantillas de apoyo, está dificultando la prevención de estas situaciones. “Es evidente que las administraciones no quieren mostrar el problema porque es tirar las piedras sobre su tejado”, ha dicho Gutiérrez, quien ha lamentado que cuando se produce algún caso de suicidio “había habido denuncias”.

Sobre la aprobación hoy en el Consejo de Ministros de la modificación del Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar con el fin de luchar contra el acoso en las aulas, el responsable del CSIF ha puesto en cuestión la eficacia de este organismo, porque ha dicho que se creó en 2007 y “apenas se ha reunido en dos o tres ocasiones”.

El sindicato considera “muy preocupantes” estos datos y plantea la necesidad de alcanzar un pacto social, en el que se involucren todos los agentes de la comunidad educativa, medios de comunicación, sociedad civil y responsables políticos. “El profesor necesita que su trabajo sea valorado y las campañas de los medios de comunicación son fundamentales”, ha concluido.

Una madre se querella contra un colegio de Albacete por “encubrir” un caso de acoso escolar que sufrió su hijo.

La madre de un alumno del colegio concertado La Enseñanza de Albacete ha anunciado que ha interpuesto una querella criminal contra el equipo directivo del centro y la Inspección de Educación por “ocultar” el caso de acoso escolar que, según afirma, sufrió su hijo el curso pasado.

La madre de este alumno denunció el curso pasado, ante la Policía Nacional, que su hijo estaba padeciendo acoso escolar, una situación que según la mujer, el centro “reconoció en su primer informe” pero que “luego negó, diciendo que era una situación de violencia entre iguales”. En una nota de prensa, esta mujer ha considerado que el equipo directivo del centro y su orientador trataron de “ocultar” el caso y que “coaccionaron” al chico, de 13 años, “para que mintiera diciendo que no habían pasado cosas que sí pasaron”.

A su parecer, el centro “no cumplió con el protocolo de los casos de acoso escolar”, al tiempo que ha denunciado que la Inspección de Educación “tampoco lo hizo” y le ha acusado de dejación de funciones, por lo que ha llevado al caso a los tribunales. La madre ha explicado que ella denunció el caso a la dirección del centro en abril y que, “después de las investigaciones realizadas, la Comisión de Acoso del centro reconoció el bullying que estaba sufriendo” su hijo”.

En concreto, según ha explicado, en el acta que le facilitaron de la Comisión de Acoso se recogía que su hijo había sufrido “agresiones verbales, maltrato psicológico con constantes burlas en relación al apelativo despectivo asignado por el grupo, aislamiento y deterioro provocado de relaciones sociales y exclusión social”. Asimismo, la mujer ha afirmado que también el inspector de Educación de la zona “reconoció que era un caso grave de acoso escolar”, sin embargo ha lamentado que “días después, el colegio comunicó que habían decidido modificar su informe”, de forma que el caso pasó a ser “un conflicto entre iguales”.

Según la versión la mujer, su hijo dejó de asistir a clases a finales de mayo “por prescripción médica” y este curso ha continuado sus estudios en otro centro educativo.

Por su parte, la dirección provincial de Educación ha defendido, en declaraciones a Efe, que la inspección “hizo su trabajo” y que “existe un informe que establece que no fue un caso de acoso escolar, que era un conflicto entre iguales”, aunque han reconocido el “derecho” de la madre a llevar el tema a los judiciales y han mostrado “respeto” por ese proceso.

EFE

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