40 años de Constitución, 40 hitos: la PAC del campo

David Centellas Navas

[Este reportaje forma parte del especial de 40 reportajes sobre cómo ha afectado la democracia y la Constitución a Castilla-La Mancha en estos 40 años]

España entraba en 1986 en el selecto club europeo. Un ciudadrealeño, Manuel Marín, sería uno de los negociadores de la incorporación del país a la Comunidad Europea. En su maletín había sitio para los fondos del campo: la PAC costó pero llegó.

“Nosotros veníamos a recibir y por lo tanto había que entender que recibir suponía hacer sacrificios y se hicieron. Y luego hubo titubeos en determinadas producciones. Que se podían haber hecho mejor, tal vez, pero lo cierto es que estamos donde estamos porque aquellas personas tuvieron esa visión”, señala Pedro Barato, Presidente Nacional de ASAJA.

Pedro Barato conoce bien cómo fueron los primeros pasos de la Política Agraria Común: un gran monedero que completaría la renta de los que trabajan la tierra.

“Lo único que hacíamos era salir por los pueblos y explicar el evangelio, el evangelio de la PAC. Había situaciones en las que la gente no se creía nada”, afirma Pedro Barato, que es ganadero.

“La PAC tiene que estar entre el 25% y el 30% de la economía del agricultor. Hizo reflotar la agricultura y, gracias a la PAC, el agricultor puede seguir subsistiendo, si no esto sería un desierto seguro”, sostiene Pedro Martín, del sector del cereal.

A principios de los 90, sequías atroces asolaron las cosechas y de no ser por estas ayudas quizás muchas explotaciones de Castilla-La Mancha no hubieran sobrevivido.

“La semilla hay que pagarla, el fertilizante hay que pagarlo, la luz, todo hay que pagarlo y al final no hubiéramos podido subsistir porque hubo años que no se llegó ni a segar y los gastos estaban hechos, solamente faltaba recolectar”, continúa Pedro Martín.

“El discurso era: los papeles valen más que lo que haces todo el día en el campo; dedícale más tiempo a los papeles y menos en este caso a la explotación”, dice Pedro Barato.

Castilla-La Mancha ha sido una de las mayores beneficiarias de Europa. Por eso, cada vez que toca revisar sus fondos la gran política se cuela en la cabina del tractor.

“Lo que no se puede perder es el dinero, el presupuesto, y Europa se equivoca reduciendo negociación tras negociación el dinero. No se puede pedir más con menos. La PAC no puede ser una PAC de abandono“, finaliza Pedro Barato.

Debería ser una PAC, dicen, que siga quitando arrugas al campo.

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