Decenas de estudiantes de Erasmus en Italia denuncian discriminación para alquilar piso

Daniel Urda Banegas

Decenas de estudiantes españoles de Erasmus en Roma han denunciado la escasez de alquilares de pisos en la capital italiana y sus altos precios, pero, sobre todo, la discriminación que sufren por parte de las inmobiliarias porque son universitarios del programa europeo de intercambio.

Algunos aseguran que siguen sin piso y otros, los que tienen más suerte, que el alquiler esta por encima del precio de mercado. Incluso algunos han llegado a sufrir ataques Xenófobos.

Jordi y Xavi son dos estudiantes de Barcelona que han empezado su Erasmus en Milán. Desde que llegaron les está siendo imposible encontrar piso.

Rashid tampoco encuentra vivienda pero en su caso sufre racismo. Él es extremeño, de origen marroquí. Después de haber sido ignorado por las inmobiliarias, probó con particulares.

Ellos también le denegaban el acceso, incluso a pisos recién publicados en páginas web.

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Después de que decenas de estudiantes se hayan visto abocados a esta situación en Roma y otras ciudades de Italia, muchos jóvenes decidieron advertir a sus compañeros de los problemas de discriminación y de posibles estafas en sus grupos de mensajería.

Alojamientos en "condiciones insalubres"

Diego Díez explica que estuvo meses buscando un alquiler a través de internet, pero al no encontrar nada decidió viajar a Italia con la esperanza de seguir buscando a través de inmobiliarias mientras reside provisionalmente en hostales o alquileres vacacionales.

"En las inmobiliarias nos miran con mala cara, si ven que eres estudiante de Erasmus te rechazan", aseguró.

A pesar de la poca oferta de pisos, también hay estudiantes que encuentran donde vivir durante su estancia internacional; sin embargo, al llegar al piso o la habitación lo que se encuentra es diferente a lo que alquiló.

Este es el caso de Leire Galloso, estudiante de Periodismo, quien asegura que, a pesar de que ella y sus compañeros tuvieron la suerte de encontrar piso semanas antes de trasladarse, al llegar al inmueble lo que se encontraron fue un alojamiento en condiciones insalubres.

"Hablamos de una higiene pésima, estamos intentando que la casera entre en razón y nos pague un servicio de desinfección de insectos".

Según el responsable de la plataforma de búsqueda de alojamiento online ErasmusPlay, David Casanova, esta situación es uno de los efectos colaterales de la pandemia de coronavirus.

"Al no haber movilizaciones de estudiantes durante los años de pandemia, este curso han aumentado los Erasmus significativamente: la cantidad de pisos es la misma pero al haber una demanda mayor, los precios crecen también", explica.

1.500 euros por una habitación compartida

Pablo Cariñana, es un estudiante castellanomanchego que estudiará el próximo curso en Millán.

Al igual que el resto de estudiantes, está encontrando muchas dificultades para encontrar alojamiento en esta ciudad, antes de que comiencen sus clases universitarias.

Asegura que lleva buscando piso desde antes del verano y "aún no ha encontrado nada" asequible.

Entre los principales inconvenientes que le plantean se encuentran el periodo mínimo de estancia (en muchas ocasiones le han exigido un mínimo de dos años), rechazo a acoger a jóvenes de erasmus o, incluso, discriminación por sexo.

"Los pisos cerca de la universidad están carísimos, menos de 1.500 euros por habitación no hay", asegura.

En las residencias públicas "fácilmente te pedían 1.500 euros por una habitación compartida o con baño compartido y con comida y otros gastos no incluidos".

Pablo asegura que conoce a otros estudiantes de Castilla-La Mancha que se encuentran en la misma situación que él.

Los estudiantes reivindican una menor oferta de plazas erasmus ante el desbordamiento de alumnos.

"El problema es de las universidades" y "también pasa en España"

El Ministro de Universidades, Joan Subirats, ha responsabilizado a las universidades de acogida de las dificultades de los estudiantes Erasmus para encontrar alojamiento en ese país, aunque ha reconocido que esta situación también se produce entre los universitarios europeos que llegan a grandes ciudades españolas.

"El problema es que el éxito del programa Erasmus, que ha hecho que muchas universidades se hayan incorporado, no siempre va acompañado de cuidar los detalles del alojamiento y es responsabilidad de éstas ayudar, facilitar y tener un servicio de colaboración en esta línea", ha explicado Subirats.

No obstante, ha admitido que los problemas que están sufriendo los estudiantes españoles en Ferrara (Italia) también "lo sufren los que viajan a Barcelona, Granada, Salamanca o Madrid" por el encarecimiento de los alquileres.

EFE/ EUROPA PRESS

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