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Groenlandia: cambio climático, interés estratégico y recursos naturales, por Ramón Larramendi
Ana Sevilla, de El Tiempo en CMM, reflexiona sobre estas y otras cuestiones con el explorador Ramón Larramendi, con décadas de experiencia en Groenlandia.
(Foto de ARCHIVO) 26 Enero 2026, Groenlandia, Nuuk. Foto: Ben Birchall/PA Wire/dpa
Muy a su pesar, la gigantesca isla de Groenlandia ha acaparado numerosos titulares en medios de comunicación de medio mundo en los últimos tiempos.
El interés en controlar este territorio autónomo danés expresado en diversas ocasiones por el presidente estadounidense, Donald Trump, ha suscitado cuantiosos análisis, opiniones y enfrentamientos verbales a uno y otro lado del Atlántico, lo más llamativo, entre aliados en el seno de la OTAN.
Pero la cuestión groenlandesa va más allá del interés económico o estratégico en el marco de una comunidad internacional cada vez más enfocada al enfrentamiento entre grandes potencias y sus áreas de influencia, tanto en el ámbito comercial, industrial, tecnológico como político y militar.
Y esto es así, porque en el origen de ese creciente interés por este enorme territorio helado se encuentra el cambio climático. El calentamiento, cada vez mayor y más rápido, del Ártico (zona en la que se encuentra) ha empezado a permitir que se exploten sus recursos, que se hagan prospecciones, que se transite por allí, lo que lleva a que se instalen cada vez más bases militares y armamento por cuestiones de seguridad de todas estas acciones.
Testigo privilegiado de los cambios
Ramón Larramendi, explorador con tres décadas de experiencia y residencia en Groenlandia, se considera un testigo privilegiado de los cambios producidos en los últimos tiempos en la isla.
Empieza por el cambio climático y señala que ha llevado a abrir rutas comerciales, también a que se derrita el permafrost, muy importante, y a que cambien las corrientes marítimas, un proceso con mucho impacto, no sólo en la población (inuit) y fauna locales, sino en el planeta.
El interés de EE. UU.
Larramendi resalta que la población groenlandesa antes no era antiestadounidense, pero, ahora, con la retórica de Trump es de rechazo hacia su poderoso vecino.
No quieren que compre la isla Estados Unidos. Larramendi destaca que están obligados a entenderse. Entre otras razones, porque la defensa de Groenlandia pasa por Washington.
El explorador tampoco considera viable una anexión por la fuerza y cree que forma parte de la forma de negociación de Trump para conseguir mejores opciones con respecto a Groenlandia.
También ha subrayado los recursos naturales, y energéticos, de Groenlandia, sobre todo, energía hidroeléctrica, limpia y muy útil ahora con el consumo energético de los avances tecnológicos.
Unos recursos que apenas se están explotando y que, cuando se haga, quien lo haga, sea EE. UU. o no, tendrá un gran impacto ambiental.