PATRIMONIO

La Venta de Aragoncillo, en Corduente (Guadalajara), Bien de Interés Patrimonial

La Consejería de Educación, Cultura y Deportes considera que reúne los valores históricos, arquitectónicos y etnográficos necesarios para gozar de la protección que la legislación vigente dispensa a los Bienes de Interés Patrimonial.

Fachada de la Venta de Aragoncillo, en Corduente, GuadalajaraWikipedia

Redacción CMM
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La Venta de Aragoncillo, en Corduente (Guadalajara) ha sido declarada como Bien de Interés Patrimonial con la categoría de Construcción de Interés Patrimonial por el Gobierno de Castilla-La Mancha.

Lugar de descanso para los viajeros que se desplazaban entre Castilla y Aragón (antiguo Camino Real desde Madrid hacia Zaragoza), la existencia de esta antigua venta caminera está documentada desde 1809, cuando aparece relacionada con un enfrentamiento durante la Guerra de la Independencia.

Conserva parte de su arquitectura original y se encuentra junto a la carretera N-211, a unos 900 metros del núcleo urbano de Aragoncillo (en Corduente, Guadalajara) y a aproximadamente 18 kilómetros de Molina de Aragón.

Las ventas eran establecimientos importantes para todos aquellos que se desplazaban antiguamente por los caminos, lo que suponía largas jornadas de viaje y varios días, porque ofrecían descanso, alojamiento, comida (también para los animales) y protección para carros y carruajes.

Durante la Guerra Civil, a la altura del inmueble se produjo un atentado contra el general Moscardó que causó varios muertos.

En 1945, la propiedad fue dividida en dos viviendas.

La actividad como venta terminó definitivamente en la década de 1960. En 1974 dejó de utilizarse como residencia permanente y actualmente tiene uso de casa de campo.

Uno de los aspectos que ha resultado determinante para su protección es la conservación de elementos propios de las antiguas ventas camineras.

El edificio principal presenta una fachada de mampostería, cubierta de teja árabe y una distribución que conserva buena parte de la configuración histórica del inmueble.

Entre los elementos más destacados se encuentran la cocina con chimenea de gran campana y bancos laterales, que servía como lugar de reunión de viajeros y propietarios, así como dependencias que antiguamente funcionaban como cuadras.

Una de ellas conserva incluso el pesebre utilizado para alimentar a las mulas de carga, además de parte del suelo original de tierra y diversos elementos agrícolas.

También se mantienen puertas antiguas de madera, algunas pintadas de azul, con herrajes de forja, así como espacios que fueron utilizados como despensas, bodegas, dormitorios y palomar.

En el exterior destaca un pozo con abrevadero de piedra, situado frente al edificio y vinculado históricamente al abastecimiento de agua para las personas y los animales.

La protección incluye también los terrenos que rodean la venta.