Primeras voladuras controladas en Alcalá de Júcar

Susana Palomo Gómez
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Los técnicos preparan el terreno antes de hacer las microvoladuras. Cubren la zona con unas redes o mallas para controlar que los pedazos de la piedra no salten y dispersen provocando más daños. Estos especialistas que han venido desde Cantabria rompen las piedras de gran tamaño para que sean más fáciles de retirar.

Y una vez realizada la explosión, realizada con un gas expansor, se ayudan de un martillo eléctrico para despedazar la roca. Un trabajo al que le ha precedido la colocación de una malla metálica para asegurar bien el terreno.

Estas tareas que han comenzado este miércoles están consideradas como obras de emergencia. Se prolongarán durante al menos el viernes.

Ha pasado más de una semana desde que la roca de grandes dimensiones aplastará varias viviendas y dejara sin casa y sin luz a algunos vecinos de Alcalá de Júcar.

Mientras, y aunque está asegurada la pared, está prohibido entrar a las viviendas próximas al desprendimiento hasta que esté garantizada la seguridad completa de estas casas. Sus propietarios pueden solicitar en el ayuntamiento de la localidad albaceteña la valoración de daños.