VIVIENDA
Cuatro de cada diez jóvenes presenta problemas de salud mental por la crisis de la vivienda
Según un informe de Fad Juventud, Oxfam Intermón y el Consejo de la Juventud de España, el precio de los alquileres hace que los jóvenes de nuestro país se vean como inquilinos permanentes
(Foto de ARCHIVO) Edificio en construcción
La dificultad para acceder a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas para los jóvenes españoles. Y esto está haciendo mella en su salud mental: el 42% de los españoles de entre 25 y 34 años asocian su salud mental como regular o mala por el gran sobreesfuerzo económico y las dificultades que encuentran para emanciparse.
El informe ‘Habitar la incertidumbre: vivienda, juventud y malestar estructural’ indica que el elevado coste del alquiler, la dificultad para emanciparse, la inseguridad económica y la precariedad laboral están generando una situación de estrés e incertidumbre que impacta directamente en su bienestar psicológico.
Entre este rango de edad, el deterioro de la salud mental aumentó hasta el 20% para quienes tuvieron que renunciar a apoyo psicológico por falta de recursos en el último año.
Las personas jóvenes que dedican más de la mitad de sus ingresos al pago de la vivienda, presentan tasas de mala salud mental que duplican las de quienes dedican menos del 30%. En los hogares unipersonales jóvenes, el esfuerzo es aún mayor, dedicando cantidades que rozan el 80% de salario. Esto afirma que a mayor esfuerzo residencial, peor es el bienestar emocional.
A ello, se le suma la precariedad laboral, la dificultad para ahorrar y la falta de perspectivas. Todo, contribuye a que los jóvenes se conciban más vulnerables en su vida cotidiana y que cualquier decisión como independizarse, formar una familia o desarrollar un proyecto de vida, se aplace, sobre todo en ciudades grandes o capitales.
Las dificultades para acceder a un apoyo psicológico, por motivos económicos, agrava aún más el problema. Entre los jóvenes que han tenido que renunciar a atención psicológica por falta de dinero, la percepción negativa de su salud mental aumenta de forma notable.
El informe subraya igualmente el impacto social de esta situación. Las personas jóvenes con mayores dificultades económicas registran niveles más elevados de soledad no deseada y una menor percepción de apoyo social, factores que contribuyen a profundizar el malestar emocional.
Las organizaciones sostienen que el problema trasciende al ámbito individual y responde a condiciones estructurales que están limitando las oportunidades y el bienestar de toda una generación.
La vivienda se ha convertido en un factor determinante de la salud, la autonomía personal y las expectativas de futuro de la juventud española.
Para paliar este caso, tanto Fad Juventud, como Oxfam Intermón y el Consejo de la Juventud de España, instan a adoptar medidas que cubran esta doble urgencia, como “reforzar los servicios y la atención psicológica para cuidar la salud mental de la juventud y, al mismo tiempo, abordar con soluciones los problemas estructurales que están detrás de este malestar”.