Argelia y Marruecos: la muerte de 3 civiles argelinos en un ataque marroquí eleva la tensión

ARGELIA MARRUECOS

Susana Palomo Gómez

El aumento de la hostilidad entre dos de nuestros vecinos del Sur puede repercutir de forma directa e indirecta en España. En primer lugar, el cierre del gasoducto que llevaba el gas argelino a España atravesando Marruecos, ya dificulta la llegada del gas a nuestro país (que ahora deberá hacerlo por una única tubería y con buques metaneros) en un momento especialmente delicado, con el invierno en ciernes y los precios de esta materia prima y de la electricidad disparados.

En segundo lugar, las relaciones de España con Marruecos no atraviesan por su mejor momento, tras la hospitalización del líder del Frente Polisario, el saharaui Brahim Gali, y la crisis migratoria en el paso fronterizo de Ceuta. Esto, unido a un conflicto con Argelia puede complicar aún más nuestras relaciones con vecinos importantes para España en diferentes aspectos, desde la lucha contra el terrorismo a la inmigración, pasando por la pesca, el comercio o la energía.

Aumento de la tensión

La tensión bélica se dispara en el norte de África después de que la presidencia argelina haya confirmado los rumores que circulaban desde el martes y haya denunciado que un presunto avión de combate marroquí no tripulado (dron) mató a tres civiles argelinos que se desplazaban en dos camiones a lo largo de unas carreteras del desierto que cruzan la antigua colonia del Sahara Occidental.

En un comunicado difundido a media tarde, el palacio presidencial de Al Muradia subraya que los camioneros fueron "cobardemente asesinados" en un "bárbaro bombardeo" y advierte de que este acto hostil "no quedará sin castigo".

Por el momento, el gobierno marroquí ni confirma ni desmiente el incidente, que no es el primero y que eleva a cotas no conocidas en décadas la temperatura bélica en la frontera sur de Europa.

Mauritania, tercer país involucrado de forma tangencial en el presunto ataque, ya lo desmintió el martes y tras la denuncia argelina guarda silencio.

Un año de combates en el Sáhara Occidental

La tensión es especialmente alta en la antigua colonia española desde que hace un año el Ejército marroquí penetrara en el área desmilitarizada de Guerguerat para desmantelar una sentada de civiles saharauis que protestaban contra el uso comercial que hacen de este paso fronterizo Marruecos y Mauritania, pese a que se trata de una zona en disputa sujeta como el resto del Sahara Occidental al proceso de descolonización de la ONU.

Un días después, el Frente Polisario anunció que consideraba roto el alto el fuego firmado en 1991 con la mediación de la ONU y el inicio de acciones de hostigamiento a lo largo del muro construido por Marruecos, considerado el más largo del mundo.

La semana pasada, el Consejo de Seguridad de la ONU acordó ampliar el mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Sahara Occidental (MINURSO), en una resolución que rechazaron tanto Argelia como el Frente Polisario al considerar que socavaba el proceso para el referéndum de autodeterminación y reforzaba las tesis de Marruecos, que ya ha anunciado que no está dispuesto a negociar la posible independencia.

El Polisario advirtió, además, que en estas condiciones el nuevo documento de Naciones Unidas no le dejaba otra alternativa que "seguir con la lucha armada".

Ruptura de relaciones

Con el conflicto cada vez más deteriorado, Argelia avanzó un paso más en agosto en su estrategia para aislar a Rabat en el norte de África y recuperar la influencia perdida en el Sahel durante los seis años que duró la enfermedad del entonces presidente Abdelaziz Buteflika y la lucha por el poder entre las distintas ramas del Ejército, que domina el país desde la independencia de Francia.

Argel anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Rabat, al que acusó de azuzar el terrorismo en Argelia a través de la conexión de sus servicios secretos con el movimiento independentista cabil y de desestabilizar la región y el mundo árabe al normalizar las relaciones con Israel.

La consecuencia más directa fue el cierre del Gasoducto Magreb Europa (GME), que desde hace 25 años abastecía a España y Portugal a través de territorio marroquí.

Una decisión geoestratégica meditada y de largo recorrido de la que, según dijo el lunes el enviado especial de la presidencia argelina para el Sahara Occidental y el Sahel, Amar Belani, no va a dar marcha atrás, como ocurrió con la decisión sobre la frontera común, cerrada desde 1994.

EFE/CMM

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