EUROPA
Las organizaciones agrarias europeas advierten: "Sin una acción inmediata, Europa se enfrenta a un shock alimentario"
El presidente del COPA-COGECA, Lennart Nilsson, pide un marco legal que proteja la soberanía alimentaria e inversiones.
Cereales
El órgano que representa a todas las organizaciones agrarias europeas advierte a la Comisión Europea que "sin una acción inmediata, Europa se enfrenta a un shock alimentario" por la guerra contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transcurren parte de las mercancías, combustible y fertilizantes que llegan al continente.
El presidente de este órgano, el COPA-COGECA, ha alertado a los ministros de Agricultura -que siguen reunidos en Nicosia, en Chipre-, que la seguridad y la soberanía alimentaria está en riesgo.
Ante ellos, ha reclamado un marco regulatorio que no debilite la competitividad del sector, con una inversión a largo plazo para estabilizar la producción y la seguridad del continente.
La despensa, por la guerra, está más comprometida que nunca, y "sin una acción inmediata, Europa se enfrenta a un shock alimentario que podría hacer perder la seguridad, el abastecimiento y la propia soberanía productiva".
Así de directo se ha mostrado el presidente de este órgano, el COPA-COGECA, Lennart Nilsson. Ante la persistencia de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, los agricultores y las cooperativas agrícolas de la UE afrontan una presión creciente sobre los costes, los mercados y las cadenas de suministro, lo que agrava una situación ya frágil.
Desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia, los precios de los fertilizantes se han mantenido elevados, generando una presión sostenida sobre el sector.
A ello se suma el impacto de la crisis en Oriente Medio, que está provocando nuevos incrementos en los costes de la energía, el combustible, los piensos, el embalaje y la logística, lo que compromete la viabilidad de numerosas explotaciones agrícolas en Europa.
El presidente de COPA-COGECA, Massimiliano Giansanti, también advierte que «sin agricultura, no hay estabilidad». En este sentido, señala que los productores están sometidos a los altos costes, la debilidad de los mercados y las perturbaciones externas, y alerta de que, si Europa no actúa con rapidez, las consecuencias afectarán tanto al sector como a los consumidores. «Se avecina una crisis alimentaria y no podemos permitirnos esperar», subraya.
Por su parte, Lennart Nilsson concluye que prevenir una crisis alimentaria exige una acción decisiva inmediata, junto a una inversión sostenida a largo plazo y un marco regulador que impulse la competitividad del sector agrícola.
En su opinión, Europa debe actuar con ambición, unidad y determinación para evitar un impacto mucho mayor en el futuro.
El Campo CMM/Asaja