Poco antes de ser presidente, las amenazas de Trump tienen ya consecuencias

Elena Labrado Calera
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La campaña proteccionista del presidente electo tiene sus primeras consecuencias. "Fabriquen en Estados Unidos o paguen impuestos de frontera", advertía Trump a través de su red social favorita. Impondría a la multinacional estadounidense General Motors altas tarifas por la importación desde México de algunos de sus modelos.

La presión de Trump ha causado efecto y Ford ha anunciado que anula la inversión de 1.600 millones de euros que tenía prevista para la planta de la ciudad mexicana de San Luis Potosí. Ahora invertirá 700 millones en el estado estadounidense de Michigan, que irán destinados a construir coches eléctricos, híbridos y autónomos.

Pero los pulsos de Trump, antes de de tomar posesión como presidente, llegan incluso hasta su partido. Sus críticas se centran también en los republicanos de la Cámara Baja por tratar de restar poder al Comité de Ética. Una entidad independiente que investiga las acusaciones de mala conducta del Congreso.

Trump recurre de nuevo a Twitter y cuestiona que su partido pierda el tiempo en debilitar este organismo cuando hay mucho trabajo por hacer, como la reforma fiscal y la mejora de la atención sanitaria.

Finalmente, sus compañeros de partido han retirado su plan y el presidente electo gana también esta batalla. La era Trump ha comenzado ya y promete ser convulsa, como poco.

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