Reino Unido inicia el luto real: Carlos III dará su primer discurso televisado como rey de Inglaterra

Susana Palomo Gómez

El Palacio de Buckingham ha anunciado este viernes el inicio de un periodo de luto tras la muerte de Isabel II que se extenderá hasta siete días después del funeral de la monarca.

"Tras la muerte de Su Majestad la reina, es deseo de Su Majestad el rey que el periodo de luto se respete desde ahora hasta siete días después del funeral de la reina. La fecha del funeral será confirmada en su debido momento", ha señalado, antes de agregar que este luto "será respetado por miembros de la familia real, el personal de la Casa Real y los representantes de la Casa Real en tareas oficiales, así como por las tropas en tareas ceremoniales".

Asimismo, ha detallado que las banderas en las residencias reales fueron puestas el jueves a media asta y ha agregado que permanecerán así hasta las 8.00 horas (hora local) de la mañana posterior al último día del luto real. "La posición de las banderas a media asta en las residencias reales no se aplican al estandarte real y el estandarte real en Escocia cuando el rey esté en la residencia", ha agregado.

Este viernes a las 13.00 horas (hora local) se han lanzado salvas reales en Hyde Park y la Torre de Londres. Un disparo por cada uno de los años de vida de la reina", ha apuntado el Palacio de Buckingham a través de su comunicado, publicado en la página oficial de la Casa Real británica.

El rey Carlos III y su esposa, la ahora reina consorte, Camila, han regresado este viernes a Londres, en una jornada donde se sucederán numerosos actos en todo el país por la muerte de Isabel II, como una audiencia entre el nuevo monarca y la primera ministra británica, Liz Truss.

El nuevo rey tiene en la agenda del día la reunión con la dirigente "tory" así como con el conde mariscal, Edward Fitzalan-Howard, la persona encargada de preparar la proclamación y el funeral de su madre, a fin de aprobar el calendario programado para los próximos días.

Carlos tendrá además que decidir la duración -probablemente un mes- del periodo de duelo de los miembros de la familia real e instituciones dependientes de la realeza mientras las banderas de la Union Jack en edificios de la Monarquía ondean a media asta.

Esta tarde, Carlos se dirigirá a la nación por primera vez en un discurso televisado, en el que rendirá tributo a su madre y se comprometerá a ejercer sus funciones como nuevo soberano del país.

Para mañana está previsto, a falta de confirmación, su proclamación oficial por el llamado Consejo de Acceso, aunque su coronación podría todavía demorarse meses.

Además de estos actos, las dos Cámaras del Parlamento británico, Comunes (Baja) y Lores (Alta) han rendido tributo a la soberana en una sesión a mediodía al tiempo que la jefa del Ejecutivo y otros altos cargos del Gobierno han asistido a un servicio público de recuerdo en la Catedral de Saint Paul, en el centro de Londres.

Los retos de Carlos III

Cuando Isabel II llegó al trono, en 1952, era la máxima autoridad de 32 naciones. Su hijo, el nuevo rey Carlos, hereda solo la jefatura de Estado en 15 países, incluidos Australia y Canadá, y afronta el reto de preservar las cenizas del Imperio británico y la influencia global del Reino Unido.

La popularidad de la monarquía se mantiene sólida en suelo británico, pero los movimientos republicanos han ganado impulso en las últimas décadas en numerosos países y territorios de ultramar donde ha ido perdiendo peso el rol de la institución.

La relación con las excolonias caribeñas es cada vez más tensa y el pasado esclavista del Reino Unido ha empañado las relaciones con algunas de ellas.

En Canadá, donde existe cierto sentimiento republicano, aunque sin organización política, y en Australia, que en 1999 celebró un referéndum que ganó la monarquía con el 55 % de los votos, el cambio de rey puede reabrir el debate.

El actual primer ministro australiano, el laborista Anthony Albanese, asumió el poder en mayo con un mensaje claro: "La república será una realidad", aseguró.

Más allá de las jefaturas de Estado, el papel de la monarquía sigue siendo vital para que el Reino Unido mantenga su hegemonía en la Commonwealth.

El grupo de 54 naciones, con orígenes en el Imperio, aceptó en 2018, por petición de Isabel II, que Carlos asuma el liderazgo al ascender al trono. El cargo, sin embargo, no es hereditario, y las voces que reclaman mandatos rotatorios han crecido en los últimos años.

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