La Asociación de Municipios Ribereños de la cabecera del Tajo y regantes de Murcia, unidos por el agua

Susana Palomo Gómez
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La materia a tratar: el agua. Y ha habido entendimiento. La Asociación de Municipios Ribereños de la cabecera del Tajo y los de Totana, en Murcia se han reunido este domingo para acercar posturas. Alrededor de una mesa, miembros de ambos colectivos han contrastado posturas e iniciado una época de colaboración y diálogo, lejos de la confrontación entre territorios.

A la reunión de regantes y ribereños también ha asistido la Asociación de Mujeres Rurales de Raiguero, Murcia. Su presidenta, María Costa, ha denunciado que el agua se ha convertido en un negocio. "El dinero es lo que mueve el agua y nosotros tenemos que cambiar eso y para cambiarlo necesitamos que Castilla-La Mancha nos ayude".

Según Borja Castro, vicepresidente de la Asociación de Municipios Ribereños, los regantes del Levante confiesan que hay más de 50.000 hectáreas de regadío (80.467,2 km2 o lo que es lo mismo 8 veces Murcia o un poco más que la superficie de Castilla-La Mancha)  que son ilegales y que beben del agua del trasvase.

Castellanomanchegos y murcianos coinciden en formar parte de la Mesa del Agua, en la necesidad de un nuevo Plan Hidrológico y en abaratar el precio del agua de las desaladoras.

Desaladoras

La Asociación de Municipios Ribereños de la cabecera del Tajo ha anunciado que se sumará a una campaña impulsada por los colectivos de regantes murcianos para reclamar ante los poderes públicos “que se pongan en marcha las desaladoras y se rebaje el precio del agua”, en aras de conseguir una menor dependencia del agua que se trasvase. "Igual si se consumiera más agua desalada, tendríamos menos dependencia del trasvase del Tajo al Segura” ha señalado Castro a los medios. Costa se ha mostrado sorprendida al saber que en la cabecera del Tajo “tienen que regar con cubas” y ha pedido que haya unión entre los regantes de ambas regiones.

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