Fernando Simón, en Ciudad Real, cree que la pandemia podría acabar a final de 2022

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El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha planteado la posibilidad de que el COVID-19 pueda desaparecer a final del próximo año. “A lo mejor a final del año que viene podemos decir que no haya coronavirus. Estamos en esa situación, probablemente seguirá entre nosotros, pero hay opciones de que no pase así”, ha aseverado.

Simón, que ha participado como ponente en un ciclo de conferencias en Ciudad Real, ha reparado en que otros virus similares en el pasado, entre ellos la recordada como “gripe de los pollos”, también llegaron a su fin.

El sanitario ha recordado cómo el 27 de diciembre de 2019 ya aparecen una veintena de casos de neumonía grave en China, y sólo 10 días más, ya se había secuenciado el virus.

Así, el 7 de enero “ya se tenía toda la información necesaria” en el país asiático para enfrentarse al virus, algo que aún tardó en llegar a Europa y “al superpoderoso Estados Unidos”.

Aunque ha reconocido que “no parecía una enfermedad tan grave”, ha hecho un repaso del primer caso detectado en Europa, una mujer llegada de Wuhan a Alemania sin síntomas y que generó “un pequeño brote”.

En su tránsito por Alemania, una persona que compartió espacio con un compañero de trabajo con la mujer de Wuhan tenía contacto con familiares en España, lo que pudo ser la puerta de entrada del virus.

Un aprendizaje de décadas en un año

El responsable del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad ha afirmado que “en un año hemos aprendido de esta enfermedad lo que hubiera costado décadas” gracias al “esfuerzo global de toda la comunidad científica”.

En un mirada retrospectiva, Simón ha explicado en el Hospital de Ciudad de Real que en un primer momento la respuesta coordinada frente al virus fue determinante para definir medidas que permitieran evitar el colapso del sistema en la medida de lo posible, aunque la incidencia ha tenido una gran variabilidad territorial, y posteriormente los sistemas de vigilancia han supuesto un punto de inflexión en el control de la pandemia.

Según Simón, el futuro “si bien es incierto” estará determinado por mantener estos sistemas de control hasta alcanzar un alto grado de cobertura vacunal frente al virus.

Durante su visita a Ciudad Real el director del CCAES ha mantenido un encuentro con los profesionales de la Unidad de Investigación Traslacional en el que ha conocido los estudios desarrollados durante la pandemia que han sido publicadas recientemente.

Entre las investigaciones destaca el estudio multicéntrico realizado en los 14 hospitales públicos de la red del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha que determina los factores de riesgo asociados a un mayor riesgo de mortalidad.

Vacunación y mascarilla

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha defendido este miércoles que el proceso de vacunación en España va muy bien, pero el futuro no solo lo determina la vacunación. De ahí que haya avisado de que dejar de usar la mascarilla supondrá “dar un paso atrás”, hasta que al menos no haya más de un 70 por ciento población vacunada.

Simón dice que dejar la mascarilla supondría “dar un paso atrás” hasta que el 70% de la población esté vacunado.

El sanitario ha defendido este miércoles que el proceso de vacunación en España va muy bien, pero el futuro no solo lo determina la vacunación. De ahí que haya avisado de que dejar de usar la mascarilla supondrá “dar un paso atrás”, hasta que al menos no haya más de un 70 por ciento población vacunada.

Ha reconocido que el futuro es muy incierto, pues “todo son preguntas”, al tiempo que ha defendido que el futuro pasa por la vacunación y por mantener las medidas de control.

“La vacunación va bien, pero el futuro no lo determina solo la vacunación. La inmunidad no solo se puede obtener por vacuna, porque no todos los vacunados se inmunizan, también por haber pasado la enfermedad”, ha precisado Simón, que ha explicado que a fecha de noviembre, se estimaba que el 9,9% de la población era inmune, estadística que oscila entre el 15,4 y 15,8 en estos momentos por haber pasado la enfermedad.

“También tenemos inmunes vacunados, con la primera dosis el 12,8% de la población, que da una inmunidad del 75%, y con la segunda dosis, que produce una inmunidad de alrededor del 90%, un 12,5%. Ahora tenemos entre el 40,3 y 40,6 por ciento de nuestra población inmune por vacunación y la inmunidad crece al día con la vacuna un 1%“, ha detallado.

“Si 40 de cada cien posibles casos los eliminamos por inmunidad, con la mascarilla, la distancia de seguridad y el buen comportamiento eliminamos un 20, un 30%. No lo sabemos, la probabilidad de infecciones es cada día menor, la inmunidad de rebaño la conseguiremos, si mantenemos el uso de mascarillas, bastante antes de lo que pensamos, pero será de forma inestable. Dejar la mascarilla supondrá dar un paso atrás hasta que no tengamos al menos más de un 70 por ciento población vacunada. Pero no estamos tan lejos”, ha reconocido el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

Respecto a cómo van a afectar las variantes, ha defendido que habrá que crear nuevas vacunas de siguiente generación que permitan controlar esas variantes que se escapan a las vacunas de ahora. “Pero no sabemos realmente qué va a pasar”, ha admitido.

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