Hallan el rastrillo de la puerta del torreón del Puente de Alcántara de Toledo, uno de los más antiguos de Europa

Daniel Urda Banegas
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La rehabilitación del torreón del puente de Alcántara de Toledo ha permitido descubrir el rastrillo original de la puerta.

La datación a través del Carbono-14 ha permitido situarlo entre 1156 y 1266, desvelando que se trata de uno de los más antiguos datados fehacientemente en Europa.

Con la rehabilitación del torreón del puente de Alcántara no sólo recuperamos un nuevo espacio patrimonial, también mejoramos la formación de 9 jóvenes y descubrimos uno de los portones más antiguos de Europa con su rastrillo original. Gracias a @FMontemadrid por hacerlo posible. pic.twitter.com/AXDoHom91Q

Según ha informado en nota de prensa el Consistorio, el rastrillo, elemento defensivo que aunque ya se conocía en la Antigüedad se populariza en la Baja Edad Media, es una reja que se desliza verticalmente entre hendiduras laterales para poder bloquear rápidamente el pasaje de ingreso a una fortificación.

Su enorme importancia en este caso no sólo fue defensiva sino estratégica, al confluir en esta torre-puerta los caminos que desde el otro lado del Tajo provenían del este y del sur, así como también fiscal (cobro del impuesto del pontazgo), policial y sanitaria, ya que ayudaba a aislar la ciudad en momentos de epidemias.

Con seguridad, el rastrillo de este torreón es coetáneo a la construcción del torreón, fechada en 1214. Los pocos rastrillos que se conservan en la actualidad en el mundo son o bien del siglo XIV o bien reconstrucciones contemporáneas y están realizados con listones de madera de madera de hierro a modo de reja.

El hecho de que este rastrillo esté compuesto por pesados tablones de madera y de que se haya conservado a lo largo de los siglos convierte en más insólito aún el hallazgo.

Además, gracias a esta restauración se ha reconstruido su mecanismo de izado en el cuerpo superior de guardia del torreón, permitiendo así que la visita sea más atractiva, didáctica y excepcional.

"La datación del rastrillo por carbono 14 que acabamos de recibir supone un hallazgo inesperado" que "lo sitúa como uno de los rastrillos más antiguos de la arquitectura defensiva en el mundo", destacaba Amaya de Miguel.

Un rastrillo del siglo XII

El Puente de Alcántara de Toledo es uno de los más importantes elementos del complejo y variado sistema de fortificación de la ciudad.

Su origen se remonta a época romana, si bien la primera noticia en crónicas históricas data del año 788. No obstante, el puente actual se debe a una reconstrucción en época de Alfonso X acometida tras los estragos que un gran diluvio provocó en 1259.

El torreón occidental, cuya construcción las referencias históricas sitúan en 1214, es un auténtico "hito" visual en la ciudad de Toledo.

Se trata de una torre-puerta exteriormente ejecutada con fábrica de sillería granítica, con una altura sobre su nivel de arranque en la ribera que supera en algunos puntos los 30 metros.

El proyecto de restauración dirigido por la Fundación Montemadrid ha recuperado la gran estancia superior y el sistema defensivo completo de esta torre-puerta.

Los trabajos ejecutados hasta el momento se han realizado en la terraza superior, y pasan por el completado de cúspides de almenas, recrecido parcial de las faltantes, colocación de quitamiedos, reejecución de la parte perdida del adarve, colocación de luminarias, sustitución de piezas de solado deterioradas y reparación de poterna de salida.

También se ha actuado en la escalera de acceso a la azotea y en la sala de cuerpo de guardia (pasamanos, iluminación y señalización, restauración de peldaños, mallas de protección antiaves, descegado manual de arcos); y en el rastrillo, con el que se ha llevado un proceso de análisis, reparación, estudio y consolidación.

De igual modo, esta intervención ha permitido redescubrir la buhedera practicada en una de las bóvedas y los orificios practicados en las dos bóvedas que probablemente sirvieran para disponer contrapesos que aligeraran las maniobras del rastrillo.

Segunda fase de la restauración

Terminadas estas labores, enteramente realizadas por los alumnos de la Escuela de Formación y Empleo, a partir de ahora dará comienzo una segunda fase de restauración de la mano de especialistas: restauración de bóvedas, analítica y restauración de inscripciones presentes en el conjunto de lápidas con epigrafía para el repincelado de letras y diseño del plan de visita pública, comunicación y difusión.

Todo ello, supondrá la puesta en valor de este monumento, proporcionando la contemplación de un elemento de arquitectura militar medieval excepcional, con el añadido de una gran estancia con miradores inéditos sobre el Tajo y la ciudad de Toledo para disfrute de sus visitantes. La visita permitirá llegar desde el nivel del puente hasta el piso primero y a partir de éste, una vez contemplado el rastrillo y su funcionamiento, acceder al terrado con su adarve o andador perimetral.

El Ayuntamiento y Montemadrid son las responsables de este proyecto que es mucho más que una acción de conservación del Patrimonio, puesto que uno de los objetivos del convenio firmado entre ambas instituciones en 2019 ha sido formar y ofrecer una alternativa laboral a nueve jóvenes desempleados de entre 18 y 30 años.

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