El Sescam deberá pagar la mayor indemnización de la historia de España por una negligencia médica durante un parto en Valdepeñas

Daniel Urda Banegas
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Esta mañana hemos podido escuchar en primera persona a la madre que ha logrado la mayor indemnización de la historia de España por una negligencia médica.

El Sescam tendrá que pagar 5,2 millones de euros a los padres de una niña de Valdepeñas (Ciudad Real) con graves lesiones a raíz del parto y que pronto cumplirá diez años.

Es el acuerdo al que han llegado la acusación particular con la compañía aseguradora del Sescam, por el que se ha evitado el inicio en el Tribunal Supremo de un proceso por imprudencia.

Según la sentencia y los acuerdos alcanzados por las aseguradoras, la condena penal al Sescam se convierte en la mayor cuantía de la historia en materia de negligencias médicas en España.

Un indemnización histórica en España

El acuerdo indemnizatorio llega después de una primera sentencia de un juzgado de lo Penal de Ciudad Real dictada en el año 2019, y otra posterior de la Audiencia provincial del año 2022

Esta condenaban a la matrona y al ginecólogo como autores de un delito de lesiones por imprudencia profesional, menos grave a la pena de nueve meses de multa.

Asimismo, las sentencias condenaban como responsables civiles al Sescam y a las aseguradoras Mapfre y Zúrich.

En concreto, el acuerdo supone que las compañías aseguradoras indemnizan a la menor y a sus familiares con:

  • Más de 2,5 millones de euros en concepto de indemnización principal
  • Más 2,3 millones en concepto de intereses y capitalización de la pensión anual

Unido a las costas del procedimiento, aún por tasar, alcanzarán una cantidad de 5,2 millones por el "deficiente" seguimiento de un parto en el Hospital Gutiérrez Ortega de Valdepeñas (Ciudad Real) que ocasionó "gravísimas" lesiones a una recién nacida.

La familia víctima de este caso, defendida por el letrado Francisco Fernández-Bravo de la asociación El Defensor del Paciente, ha recibido ya la cuantía de 4,9 millones de euros y solo quedan pendientes de abono las costas del proceso.

¿Qué fue lo que sucedió?

Los hechos denunciados se remontan al 14 de octubre de 2012.

La mujer embarazada acudió al Hospital Gutiérrez Ortega de Valdepeñas por encontrarse con síntomas de parto, tras haber tenido una gestación normal y haber resultado normales todos los controles previos del que era su tercer parto, después de dos hijos que nacieron completamente sanos.

Durante el control de la evolución del parto, la matrona decidió prescindir de una de las dos cinchas que se utilizan para la monitorización de la frecuencia cardíaca fetal y el control de la dinámica uterina del sistema "eco-doppler", que tiene por finalidad la detección de los signos precoces indicativos de una posible pérdida de bienestar fetal.

Esa decisión impidió que se controlase de manera efectiva la situación física del feto.

El abogado de la familia ha resaltado que tampoco se dio importancia a los 26 episodios de disminución de la frecuencia cardíaca del feto a niveles de 80 e incluso 60 latidos por minuto que se marcan en el registro gráfico.

Tampoco a las nueve anotaciones de bradicardia que quedaron impresas en dicha tira.

Esto supone descensos de la frecuencia cardíaca fetal, "claras e inequívocas señales de alarma en la evolución de ese período de parto".

De hecho, las sentencias reconocen que, pese a estas "claras e inequívocas" señales de alarma en la evolución, tanto el ginecólogo como la matrona, "con un proceder absolutamente negligente", no adoptaron las medidas necesarias encaminadas a solucionar la situación de pérdida de bienestar fetal, en orden a la finalización del parto y evitación de un sufrimiento fetal irreversible.

La menor sufrió un "grave y severo" daño neurológico

A raíz del "deficiente" control y seguimiento durante el período del parto, la recién nacida sufrió un grave y severo daño neurológico como consecuencia de la falta de oxígeno, causada por el descenso repetido y mantenido de la frecuencia cardíaca fetal.

En la actualidad, la menor, que cumplirá diez años el próximo día 14, sufre encefalopatía hipóxico-isquémica con parálisis infantil grave de predominio distónico, convulsiones, alimentación mediante PEG (sonda de gastrostomía endoscópica), además de que ha permanecido hospitalizada durante 91 días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de Neonatología del Hospital de Albacete, donde ha precisado diversas intervenciones quirúrgicas.

Madre de Paula: cambiaría la indemnización millonaria por la salud de mi hija

Ascensión Parra, la madre de Paula, la niña tetrapléjica que mañana cumplirá diez años y que desde su nacimiento permanece en la cama, sin movilidad, por una negligencia médica en el parto, ha dicho que no dudaría en cambiar la indemnización millonaria que la familia ha recibido por recuperar la salud de su hija.

La madre, profundamente emocionada, ha contando cómo es el día a día de la familia desde que su hija quedó mal tras un parto en el que no fue atendida adecuadamente por un ginecólogo y una matrona del Hospital Gutiérrez Ortega de Valdepeñas (Ciudad Real) y que acabó ocasionando gravísimas lesiones a Paula.

La madre ha relatado cómo durante el parto los facultativos le dijeron que su hija venía con una vuelta de cordón umbilical, pero no hicieron nada evitar que la niña sufriera y dejaron que naciera por parto natural.

Ello "le ocasionó graves lesiones a mi hija que nos hizo cambiar radicalmente mi vida y la de mi familia, renunciando a poder hacer una vida normal", ha explicado Ascensión Parra, quien ha agregado que la situación de Paula "no sólo nos ha afectado a mi y marido, también a mis otros hijos, que en este tiempo han perdido su infancia, porque nunca, desde entonces, podemos dejar de estar con ella para darle los cuidados que necesita".

El estado de Paula, ha explicado, obliga a prestarle una atención continuada casi durante todas las horas del día, aspirándola para evitar que las flemas acaben ahogándola, ante la imposibilidad de que ella misma las expulse.

Las atenciones que necesita la niña, ha comentado, son muchas, entre ellas fisioterapia respiratoria al menos cuatro veces a la semana, que es necesaria para que la niña "pueda seguir viviendo".

Además, la familia ha tenido que hacer obras en casa para adaptarla y todos estos gastos, de años, han sido asumidos por la familia.

Al ir creciendo la niña, su padre tomó la decisión de dejar de trabajar para dedicarse a su cuidado, ya que hasta entonces eran la madre y la abuela quienes la movían para asearla: "Mi marido hace dos año que está conmigo en casa, hasta entonces a Paula la estábamos cuidando mi madre y yo, y ahora es imposible que mi madre me ayude a manejarla por su edad y porque cada vez la niña pesa más", ha explicado la madre.

A preguntas de los periodistas, Ascensión Parra ha afirmado que en estos años ninguno de los dos facultativos sanitarios que la atendieron le han pedido perdón.

"Me da igual el perdón, sinceramente, pero me hubiera gustado que me hubiera dicho no fue aposta lo que sucedió, que fue una negligencia. No sé si hubiera podido perdonarles, porque sé que ellos sabían lo que estaba pasando, y no hicieron nada por evitar lo que finalmente pasó", ha declarado.

Por su parte, el abogado de la asociación del Defensor del Paciente, Francisco Javier Fernández-Bravo, ha asegurado que tras destrozarle la vida a una familia la sentencia viene a "amortiguar un poco ese daño, porque repararlo es imposible".

Ha agregado que el deficiente seguimiento del parto y la "dejadez" de los profesionales provocó que naciera con deficiencias una niña que de otra forma hoy no debería tener ningún otro problema.

Por su parte, la presidenta del colectivo, Carmen Flores, ha calificado como "un éxito muy grande" esta sentencia y ha reclamado que se tomen medidas para que "este tipo de situaciones no se repita" en la sanidad pública.

También ha pedido que este tipo de sentencias conlleven la inhabilitación para los profesionales sanitarios y ha exigido a la justicia más agilidad a la hora de resolver estos casos.

EFE

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