El Gobierno aprueba una subvención para mejorar el servicio de ayuda a víctimas de violencia machista

Manifestación contra la violencia machista

Alba Córdoba de la Cruz

El Consejo de Ministros aprueba una subvención de 32 millones de euros a la Federación de Municipios y Provincias (FEMP) para mejorar la gestión del servicio Atenpro para víctimas de violencia machista. Una cuantía que se extrae de los fondos europeos y que se espera ayudar en torno a 50 000 mujeres.

La secretaria de Estado de Igualdad y contra la violencia de Género, Ángela Rodríguez, lamenta que Atenpro sea un servicio "muy desconocido" por la población, ya que ayuda a muchas víctimas de una forma personalizada y, especialmente, a mujeres del mundo rural.

Esta iniciativa dota de un dispositivo telefónico a las mujeres que se encuentran "en una situación delicada" relacionada con la violencia machista y les "da tranquilidad", según la secretaria de Estado.

Rodríguez ha apuntado que el servicio Atenpro estaba "infrafinanciado" y ha provocado que "muchos" teléfonos no tuvieran cobertura o no funcionaran en algunos lugares o que se apagaran.

Esta nueva subvención, ha señalado, se utilizará para mejorar esta situación y el servicio, ya que antes solo se aplicaba a las mujeres víctimas de violencia de género, en el ámbito de la pareja o expareja, y durante este año se ha ampliado a todas las violencias machistas.

Rodríguez ha indicado, en este sentido, que el agresor no solo es una pareja o expareja, sino que puede ser un amigo, un padre o un compañero de trabajo. "Para esas víctimas también tiene que servir este servicio", ha declarado.

"Necesitamos avanzar y poder dar este servicio en lugares donde no estaban funcionando del todo bien", ha insistido la secretaria de Estado, antes de indicar que, según las expertas, "hay un problema mucho más grave con la violencia machista en los ámbitos rurales".

Renovar los dispositivos móviles y mejorar la cobertura

Los objetivos de esta iniciativa son modernizar los dispositivos móviles para que sean de última generación, ya que los actuales en ocasiones son demasiado grandes y "poco discretos", viejos y la duración de la batería es escasa.

También busca mejorar la cobertura, especialmente en el ámbito rural, para que las mujeres no tengan dificultades a la hora de acceder a los servicios de atención especializada, de forma que el "código postal" no convierta a estas mujeres en "víctimas de segunda".

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