La semana en el juicio del procés: El Supremo acelera, con ocho interrogatorios en tres días

Eva Soteras Pastor

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La segunda semana del juicio del procés arrancaba más desinflada mediáticamente hablando. Ya no se producían esas grandes filas de la primera para acceder al Tribunal Supremo y los furgones con traslados de acusados o de blindaje en la plaza Villa de París convivían con la cotidianidad de este primaveral febrero.

Estrenan semana Jordi Turull y Raül Romeva. El mismo día que se sientan ante el magistrado para declarar, se cumple un año de su prisión preventiva (365 días repartidos entre cárceles madrileñas en la fase de instrucción; la cárcel catalana de Lledoners y de nuevo la madrileña en Soto del Real para la vista oral).

Peticiones de amparo

Turull pidió amparo en varias ocasiones al presidente del tribunal ManuelMarchena, exquisito en las formas y los tiempos, consciente de que este juicio histórico se mira con lupa. También recibió algún aviso Marchena: “No aproveche el interrogatorio para hacer un juicio de valor sobre lo que le parece la acusación… Usted va a tener derecho en el turno de última palabra a desahogarse todo lo que quiera”.

Romeva optó por seguir la estrategia de defensa, más política, contestando solo a las preguntas de su abogado, Van Den Eyden, como hizo Junqueras que ahora sigue las sesiones detrás de su letrado.

Varios miembros del Govern han asegurado estos días desconocer de dónde salieron las urnas del referéndum o dónde se imprimieron las papeletas del 1 de Octubre. Dolors Bassa es la única mujer del exejecutivo de Carles Puigdemont que cumple prisión preventiva y la primera acusada de Esquerra Republicana de Cataluña que responde a las acusaciones (Fiscalía y abogacía del Estado). Sus compañeros de partido, Junqueras y Romeva declinaron la opción.

Santi Vila, “el traidor”

La jornada del miércoles es maratoniana. Empieza con cuatro acusados interrogados y finaliza con el doble. Eso provoca quejas del abogado de Jordi Sánchez ,que tendrá que declarar al día siguiente. De hecho, los furgones con los nueve presos preventivos salen del Supremo cerca de las diez de la noche. La jornada, además, deja la imagen de Meritxell Borrás emocionada al recordar el fallecimiento de su padre en pleno procés o el tenso interrogatorio entre Mundó y el fiscal Zaragoza.

Doce horas después, Santi Vila, “el traidor” para algunos porque se bajó del tren del independentismo en marcha, reconoce errores y discrepancias en el propio Govern. Él cierra las comparecencias del equipo de Puigdemont. Se sienta con su abogado, como hizo la semana pasada Junqueras, dejando el banquillo con 10 acusados. Su nueva ubicación dura horas, tras el receso vuelve al banquillo aunque intercambia pocas confidencias con sus compañeros.

Jordi Sánchez y los coches de la Guardia Civil

La última jornada del día tiene como protagonista indiscutible a Jordi Sánchez, conocido por el público en general por intentar, megáfono en mano, desconvocar una manifestación sobre un coche de la Guardia Civil. Dice Sánchez que ni violencia ni asedio, una manifestación pacífica que terminó con varios coches de la benemérita dañados.

El próximo martes a las nueve y media, nueva cita, la séptima, con Jordi Cuixart y Carme Forcadell. Detrás llegarán los testigos. Citados están Mariano Rajoy y Joan Tarda para ese día. Previsiblemente, les tocará esperar…

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