Con escaleras y sobre una tapia: así son las visitas "prohibidas" en la residencia de ancianos Teresa de Jornet de Ciudad Real

Imagen captada en los exteriores de la residencia de aciaos Teresa de Jornet, de Ciudad Real

Susana Palomo Gómez

La imagen se repite desde hace al menos una semana en la residencia de ancianos Teresa de Jornet de Ciudad Real. Varias personas están sobre una tapia y asomados a una verja. La fotografía podría resultar curiosa, de no ser porque se produce en una de las fachadas de una residencia de ancianos de Ciudad Real capital.

Los familiares se resisten a dejar de ver a sus padres, abuelos o hermanos a los que no pueden visitar desde que se prohibieran estas entradas para evitar contagios por coronavirus. Lo cierto es que se han buscado la forma de mantener el contacto visual pese a las restricciones por la pandemia y las barreras físicas. Pese a los más de seis metros de distancia que les separan, intercambian miradas o incluso pueden charlar por las ventanas que dan a la calle Calatrava.

Con escaleras o con ayuda, los familiares se suben al muro que rodea la residencia de ancianos, mientras las monjas que llevan este centro sociosanitario acercan a los residentes al único espacio en el que poder contemplar y ser contemplados por sus seres queridos. Es la única manera que tienen de verse cumpliendo con todas las medidas de esta Nueva Normalidad con rebrotes y cifras de contagio al alza.

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