La "bebé robada" de Campo de Criptana busca a su familia biológica en Ávila

Ana Belén Pintado Lucas-Torres, “una bebé robada” que fue adoptada por un matrimonio de Campo de Criptana (Ciudad Real), que nunca le dijo nada, cumplirá el próximo martes 45 años y el regalo que mayor ilusión le haría sería “encontrar a sus padres biológicos”, que cree que viven en un pueblo de Ávila.

Ana Belén explica que nació el 10 de julio de 1973, a las 13:45 horas, en la Clínica Santa Cristina de Madrid y pesó 2,800 kilos, según consta en el examen clínico de recién nacido que guardaba su madre adoptiva (fallecida hace 4 años), “uno de los pocos documentos incompletos y falsificados” que tiene.

En este documento se especifica que Petra, su madre adoptiva y que figura como biológica, dio a luz en la habitación 22, aunque en un informe médico realizado en una clínica de Alcázar de San Juan, en 1967, se especifica que Petra Lucas-Torres era estéril.

En varios documentos y en la partida de nacimiento, aparece que fue el doctor José María Castillo quien atendió a la madre biológica durante el parto y que, según ha podido conocer, se llama Pilar y es de un pueblo de Ávila.

Ana Belén pide que se difunda su número de teléfono para todo aquél que quiera ayudar: 669 62 09 92.

Un secreto a voces en el pueblo

También le han asegurado que su madre adoptiva pidió ver a la biológica y no la dejaron, pero le sugirieron que pasara a la habitación y dijera que se había equivocado.

“Ella lo hizo así y cuando entró a la habitación vio a mi verdadera madre llorando”, según le han contado algunos de sus familiares, que hasta ahora no le habían dicho que era adoptada, pese a que “era un secreto a voces y todo el pueblo, incluso mi marido, lo sabía”.

Ana Belén, que está casada y es madre de tres hijos, empezó a sospechar de que algo pasaba a raíz de una llamada de un programa de televisión sobre bebés robados que recibió en 2010 para que estuviera atenta por si veía algún parecido con algunas de las personas que buscaban a sus hijos y hermanos biológicos.

 

Aunque no hizo mucho caso porque pensó que se habrían equivocado y colgó, poco después tuvo que arreglar unas escrituras por el fallecimiento de su padre adoptivo y, al pedir la partida de nacimiento al registro civil, le dijeron que “estaba restringida”.

Ante esta situación tuvo que solicitar un documento a través del Colegio Notarial de Madrid, que resultó ser “una escritura de adopción” en la que figura con el mismo nombre, pero con los apellidos Pardo López.

Pese a que su identidad no es la que creía, pensó que había sido “adoptada legalmente”.

Sor María Gómez Valbuena

Ana Belén ha detallado que durante años acompañó a su madre a Madrid a “un centro donde había niñas con babi y me dejaban en el patio con ellas, mientras que ella se iba con Sor María Gómez Valbuena al interior del edificio y le daba un sobre, presumiblemente con dinero“.

La religiosa estuvo mandando durante años y hasta 1999 una tarjeta de felicitación por Navidad, algunas de las cuales guarda, y en las que se puede leer “gracias por su colaboración”, “gracias por su obsequio” o “gracias por su generosidad”.

Ana Belén sospecha que la monja dejó de felicitarles cuando sus padres adoptivos terminaron de pagar la cantidad estipulada por ella.

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