Tras Arabia Saudí, Trump llega a Israel, el otro gran aliado de EE.UU. en Oriente Próximo

Elena Labrado Calera

La visita de la familia Trump a los santos lugares de la zona oriental de Jerusalén, ocupados por Israel tras la guerra de los Seis Días, se consideran la parte privada de su viaje. De esta forma, se ha intentado evitar herir sensibilidades. Pero el recorrido ha supuesto un auténtico dolor de cabeza para las fuerzas de seguridad israelíes, que han tenido que cerrar toda la Ciudad Vieja.

En general, todo el itinerario del presidente supone un reto ya que la Casa Blanca ha cambiado varias veces los planes previstos. Trump ha llegado a Israel asegurando que todavía hay una oportunidad para la paz con los palestinos y que está dispuesto a implicarse personalmente. Sin embargo, no ha dado detalles.

"Hay gente de muchos países, de países que os sorprenderían que quieren detener las matanzas. Ya han tenido suficiente. Estados Unidos esta listo para ayudar de todas las formas posibles", ha manifestado.

En su primera reunión de trabajo con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el mandatario estadounidense ha criticado el acuerdo nuclear que Obama y otros cinco países firmaron con Irán.

"Fue un pacto terrible. Creedme Irán nunca tendrá armas nucleares", ha prometido Trump. El primer ministro israelí ha agradecido sus palabras con un fuerte apretón de manos.

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