Benedicto XVI

Todo sobre el funeral del Papa Benedicto XVI

Una ceremonia solemne y sobria para despedir al pontífice

Funeral Benedicto XVI

Funeral Benedicto XVIDPA vía Europa Press

Redacción CMM

El Papa Francisco preside este jueves el funeral por Benedicto XVI, al que se espera que asistan más de 65.000 personas, en una ceremonia solemne que cierra la era de la convivencia de dos pontífices en la Iglesia. El féretro con los restos mortales del pontífice ha sido trasladado a la plaza de San Pedro a las 8:50 horas para el rezo del Rosario por parte de todos los fieles, poco antes de que llegue el Papa Francisco para la celebración del funeral, que comenzará alrededor de las 9:30 de la mañana.

Un funeral que llega después de tres días de capilla ardiente, que arrancaron el lunes, dos días después del fallecimiento del papa emérito a los 95 años. Casi 200.000 personas se han acercado hasta la basílica de San Pedro para despedirlo, entre ellos la Reina Sofía, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y muchos cardenales, obispos y sacerdotes españoles.

Es la primera vez que un Papa oficia el funeral de otro Papa

Por primera vez en la historia un Papa tendrá que oficiar el funeral de otro Papa, ya que hasta ahora los todos los pontífices anteriores a Benedicto XVI fallecieron en el cargo. 

En el altar, además del Papa Francisco -que celebrará la misa con casi 4.000 sacerdotes- estará el cardenal decano, Giovanni Battista Re. Más de 1.000 periodistas de más de 30 países se han acreditado para cubrir el histórico evento que marcará el cierre de una era en el Vaticano.

Se esperan numerosos representantes ecuménicos, entre ellos los metropolitanos Emmanuel de Calcedonia y Policarpo de Italia, por el patriarcado Ecuménico de Constantinopla, así como el presidente del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú, el Metropolitano Antonio de Volokolamsk. Sin embargado, una notada ausencia será la del Patriarca Kirill.

Será una ceremonia solemne y sobria

El funeral seguirá paso a paso lo que marca el rito 'Ordo exequiarum Romani Pontificis', el mismo que se usaría si fuera un pontífice reinante, como ya se hizo en el funeral de san Juan Pablo II en 2005, aunque con algunos cambios. "La base es la misma, pero hay algunos elementos que dan originalidad al rito" y "otros elementos que faltan referidos a los más específicos de un Papa reinante", explicó el director de la oficina de prensa del Vaticano, Matteo Bruni.

Por ejemplo se prescindirán de las oraciones de súplicas finales, las de la Iglesia de Roma y las Iglesias orientales, que son muy específicas del Papa activo.

La ceremonia, que no es un funeral de Estado,  será "solemne, pero sobria", tal y como ha confirmado el Vaticano en respeto de la voluntad del difunto papa emérito y solo asistirán de forma oficial las delegaciones de gobierno y presidencia de Italia y Alemania. El resto lo hacen a título personal.

Un rito cargado de simbolismos

Para la veneración pública, Benedicto XVI descansaba sobre un catafalco, cubierto por una tela de terciopelo rojo y sostenido por dos almohadillas, con una casulla roja y lleva en la cabeza una mitra blanca adornada. Entre sus manos entrelazaba un rosario.

A diferencia de sus predecesores, no llevaba el palio papal, la cinta de lana con cruces que se pone sobre los hombros y que simboliza la potestad de gobierno en una determinada jurisdicción. De hecho, será enterrado sin vestirlo, y, en cambio, será colocado en el ataúd como se hace con los obispos eméritos.

Tampoco luce en el dedo el anillo del pescador que usó durante el pontificado. En el pasado, para evitar que alguien pudiera falsificarlo, se procedía a su destrucción inmediata justo después de confirmar su muerte. Pero en el caso de Benedicto XVI, su anillo papal fue destruido en 2013, cuando anunció su renuncia. Lo mismo sucede con la cruz pastoral, el bastón rematado con una cruz que tiene un significado paralelo al del palio.

Sus restos han sido colocados en un ataúd de ciprés. Al acabar la ceremonia, este ataúd será trasladado de nuevo a la basílica de San Pedro y se introducirá en otros dos féretros, que se contienen el uno a otro. De manera que la primera capa del triple ataúd está elaborada en ciprés, mientras que la capa del medio será de zinc y la tercera estará tallada en roble. Tanto la preparación del cuerpo para el sepelio, previo al funeral como el último pasaje serán privados, y, por tanto, no está previsto que haya ni cámaras ni periodistas. En el ataúd además se colocarán las monedas acuñadas entre 2005 y 2013, las de su pontificado que acabó en renuncia. Entretanto, en un tubo metálico, se introducirán algunos textos con los hechos más destacados de su biografía como Benedicto XVI.

Numerosas autoridades internacionales acuden a despedir a Benedicto XVI

En representación de Alemania, patria natal de Ratzinger, estará el canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente de ese país, Frank-Walter Steinmeier, y por parte de Italia, el presidente Sergio Mattarella y la primera ministra Giorgia Meloni.

Además de la Reina Sofía de España, asistirán los reyes Felipe de Bélgica y su esposa, la Reina Matilde, nueve jefes de Estado y cuatro primeros ministros.

También está previsto que al menos media docena de obispos españoles asistan al funeral entre ellos, el presidente, vicepresidente y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y el obispo auxiliar de Toledo, César García Magán, respectivamente, que acudirán en representación de la Conferencia Episcopal Española.

Un funeral al que asisten también el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños y la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celaá.

Aquí en España, también habrá oficios religiosos en honor a Benedicto XVI, en ciudades como Santiago de Compostela, Madrid y Toledo.

Benedicto XVI visitó España en tres ocasiones

Durante su papado, Benedicto XVI visitó tres veces España. Según ha recordado la Conferencia Episcopal Española en un comunicado, la primera de ellas fue en 2005, cuando viajó a Valencia. En 2010 visitó Santiago de Compostela y Barcelona, y el último viaje a España de su pontificado fue en 2011, año en el que visitó Madrid.

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