El elenco de "Dolor y Gloria" de Pedro Almodóvar, aplaudido en el pase de gala de la película en Cannes (Francia)

Susana Palomo Gómez
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Este viernes fue el día del cine español en Cannes, pero la noche la acaparó Pedro Almodóvar y su "Dolor y Gloria". Una película que ha sido recibida con pasión y tibieza a partes iguales. En el pase de gala, en el Gran Teatro Lumière y con la presencia del todo el equipo, la acogida fue calurosa, con un larguísimo aplauso durante más de cinco minuto, que emocionó especialmente a los actores.

Pero en los primeros pases del filme para la prensa, hubo una recepción mixta. Fuertes risas en algunas escenas y aplausos al final, pero con opiniones divergentes.

Algunos periodistas apuntan a que hay que conocer mucho el mundo de Almodóvar para disfrutar plenamente de la película y otros aseguran que esperaban más, aunque todos están de acuerdo en la gran interpretación de Antonio Banderas.

Almodóvar a por la Palma de Oro

"Dolor y Gloria" es la sexta película que Almodóvar presenta en la competición de Cannes y hasta ahora tiene un más que notable balance: obtuvo en 1999 el premio a la mejor dirección por "Todo sobre mi madre" y en 2006 vio recompensado el guión de "Volver", que también se llevó el galardón de mejor interpretación para sus actrices.

Pero le falta la Palma de Oro, el gran premio de Cannes. Y la elección del filme ganador recae en esta 72 edición en un jurado que preside el mexicano Alejandro González Iñárritu.

El palmarés no se conocerá hasta el día 25, pero, mientras, hoy ha sido el día del cine español en la alfombra roja

Alfombra Roja de Cannes

La primera en llegar del equipo fue Penélope Cruz, que se paró a firmar autógrafos antes de hablar con la televisión del festival para asegurar que cada colaboración con Almodóvar "es una nueva aventura".

A continuación, Antonio Banderas, con un esmoquin de tela brocada y una enorme pajarita blanca, acompañado por su novia, Nicole Kimpel. El malagueño también firmó autógrafos para unirse después a sus compañeros de equipo.

Asier Etxeandía, Leonardo Sbaraglia y Nora Navas hacían piña y, entre risas, aprovechaban para hacerse autofotos antes de pisar la alfombra, donde están prohibidos.

Y Pedro Almodóvar, de negro, se mostraba feliz pero un poco nervioso por la recepción que tendría la película.

"Evidentemente hay mucho de mí en este filme, pero desde el momento en que empiezas a escribir, la ficción domina el relato. Estoy muy presente en la película pero de modo totalmente literal", explicó a la tele del festival.

Aseguró que es maravilloso estar en Cannes "porque el público del Gran Teatro es el más cálido que he conocido en todo el mundo", además de que es un festival que celebra el cine de autor y eso es "algo que hay que apoyar".

Luego llegó el desfile por la alfombra, los posados en grupo -y también por separado en el caso de Penélope Cruz y Banderas- y la bienvenida a pie de escaleras por parte del presidente y el delegado general del festival, Pierre Lescure y Thierry Frémaux, respectivamente.

Antes del equipo había entrado a la sala el ministro español de Cultura en funciones, José Guirao, Rossy de Palma , Marisa Paredes, Bella Hadid, Amber Heard o Iñárritu, que reconoció que solo lleva cuatro días como presidente del jurado de Cannes y ya está agotado.

Dentro de la sala, el equipo fue recibido a su llegada con un caluroso aplauso, momento que Almodóvar aprovechó para saludar a la realizadora Jane Campion, poco antes de que se apagaran las luces y comenzara la proyección

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